Ha aparecido un nuevo libro en nuestro idioma. El mismo viene de España, escrito por alguien que tiene el respaldo de ser un investigador de fuste, que lleva décadas en el tema.
Que consiguió luego de ingentes trámites, que los militares de su país abrieran sus archivos de "casos ovni", para conocer la realidad de lo ocurrido y la investigación oficial.
El autor de este nuevo libro me pidió que lo comentara, y ha quedado esperando que el comentario que ya le hice llegar, pudiese ser publicado.
Con gusto entonces, aquí está mi comentario.
Si hay algo que caracteriza a nuestro buen amigo, el valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos, es ser un prolífico escritor.
Ya nos tiene acostumbrados a sus sesudas reflexiones publicadas periódicamente en Academia.edu, y la aparición de un nuevo libro no es la excepción.
El libro, titulado "UAP: LOS OVNIS DEL SIGLO XXI", también sigue una línea editorial, según la cual sus libros más recientes se caracterizan por ser de gran extensión. Este tiene 729 páginas y hay que dedicarle tiempo a leerlo.
Tratando de abarcar la totalidad de la obra en breve tiempo, lo primero que salta a la vista y se sostiene con fervor a lo largo de su texto, es una fuerte reacción (casi se diría visceral) a la idea, a la insistencia, a la fantasía y al negocio de proclamar que los OVNIs, son una manifestación de inteligencia extraterrestre.
Y en lo personal, me uno entusiastamente a ese rechazo, lógico, racional, y sobre bases científicas.
La explosión y explotación comercial (mayormente por la TV y algo en el cine) que está teniendo lugar en estos mismos momentos, supera el entusiasmo y la abundancia de denuncias de "platillos volantes" que sacudieron la década de 1950.
Porque además, actualmente, se ha dispuesto desde la misma presidencia de los Estados Unidos de América, que cada viernes, haya una tanda de fotos y videos de origen oficial, mostrando presuntos UAPs, (lo que se ve mayormente, en impresiones no muy nítidas, suelen ser puntos luminosos o negros, y casi nada más). No hay referencias a investigaciones realizadas ni a conclusiones obtenidas. Es simplemente un muestrario de cosas pretendidamente raras, y que cada quien elabore su propio pensamiento, o ponga su imaginación.
El libro se dedica también a ilustrar lo que ha sido un proceso de investigación oficial estadounidense, mediante sucesivas iniciativas, Grupo de Trabajo, AOIMSG y, finalmente, AARO.
El Capítulo 6 (penúltimo de la obra) pasa revista a iniciativas de investigación en América Latina, pero es una mirada muy superficial, como para dar una idea de que hubo y hay actividad oficial y privada dedicada al tema.
A través de toda la obra, lo que permanece y resalta permanentemente, es una férrea oposición al mito y la fantasía extraterrestre.
Pero es necesario admitir que, fuera del mito, existen tecnologías humanas de punta que están dadas en el ámbito militar, que son secreto de Estado, pero que Estados Unidos necesita poner a prueba, y no sólo los ingenios y artefactos experimentales, sino a sus propios pilotos, porque el aspecto sumamente importante es estudiar sus reacciones ante lo desconocido y de características insólitas.
No se trata sólo de aviones, drones y misiles. Actualmente, se ha desarrollado la electrónica como fuente clave de una guerra moderna a gran escala, especialmente a cargo de la U.S. Navy.
Se trata por ejemplo de supuestos aparatos que aparecen y desaparecen, que pueden surgir del agua, volar, y volverse a hundir en las aguas. Y todo eso, necesita una historia de cubierta, tal cual se hizo en décadas anteriores, cuando hubo que proteger las pruebas y el desarrollo del U-2, del A-12 predecesor del fantástico SR-71 "Blackbird", de modo que quien les viera en sus etapas de prueba, seguramente los iba a reportar como "UFOs". Obviamente, la Agencia Central de Inteligencia tuvo directo interés en esa fuerte sugerencia interpretativa.
Como oportunamente lo señalara el Dr. Gerald K. Haines en su documentado artículo titulado “Un tema perdurable: El papel de la CIA en el Estudio de los OVNIS, 1947-90” (que reproduzco íntegramente en mi libro "OVNIs: La Agenda Secreta") "más de la mitad de todos los informes de OVNI desde fines de la década de los años 50 y a lo largo de la década de los años 60 fueron explicados por vuelos tripulados de reconocimiento (especialmente el U-2) sobre los Estados Unidos."
Y la propia C.I.A. terminó por reconocer esto públicamente. Así lo informó el suplemento de Ciencia del diario ABC de Madrid, el 20 de Junio de 2015, en un artículo bajo el título: “La CIA admite que el aumento de avistamientos de ovnis fue culpa suya”.
De modo que esta estrategia --sólo que muy amplificada-- se está cumpliendo nuevamente, pero eso nos lleva a ser cautos. Bien podemos decir: "algunos UAPs que vosotros veis, existen, pero no son extraterrestres".
Aguardo que los lectores de "UAP: LOS OVNIS DEL SIGLO XXI" disfruten del libro, se enteren de muchas cosas que no sabían y, al mirar al cielo, la tierra, o el mar, razonen y no se confundan. No es "extraterrestre" todo lo aparentemente raro que puedan ver.
Hay múltiples fenómenos naturales y artificiales que pueden confundirnos, y por eso, desde Venus y Júpiter, el pasaje de la Estación Espacial Internacional, la fila de satélites Starlink, a la caída de meteoritos, la caída de chatarra espacial, los "sprites", los parhelios, los fuegos de San Telmo, los fuegos fatuos, las bioluminescencias marinas, los pájaros, la reproducción de hongos que secan las pasturas formando un círculo, todo eso más las cosas que pueden aparecer en una fotografía o un video, que no vimos al momento de fotografiar o filmar, compone una enorme parte de originales denuncias de OVNI.
Saberlo, es estar preparado para no caer en el error.
Milton W. Hourcade
Coordinador Internacional del UAPSG-GEFAI
14 de Julio de 2026