A poco de llegar a Estados Unidos para vivir, aprendí algunos principios básicos sobre la información, en particular lo que se conoce como «SECRETO» y «ALTO SECRETO».
El principio que rige el acceso a la información es la necesidad de conocerla.
Durante los años que pasé investigando los informes de ovnis presentados por la gente, leí y escuché referencias a alguien aparentemente importante dentro del ámbito ufológico, señalado como alguien que «tiene acceso a información de alto secreto».
Como muchos otros, tendí a pensar que esa persona sabía cosas que la gran mayoría de la población mundial desconocía.
De hecho, clasificar información como secreta implica que su circulación está restringida.
Cuando alguien tiene acceso a información de alto secreto, da la impresión de que esa persona sabe mucho sobre algo, y si se trata de ovnis, aparentemente, debería conocer sus características, tal vez la fuente de su energía, e incluso a quién pertenecen.
Pero hay dos niveles más allá de la clasificación de alto secreto, relativos a cuestiones relacionadas principalmente con información oficial, material, proyectos, experimentos, nuevas fuentes de energía, nuevas armas, etc.
En esencia, las personas que podrían tener acceso a esos niveles más altos de conocimiento y secretos deben ser militares del más alto rango, científicos, ingenieros, técnicos especializados, etc.
Todos ellos han de pertenecer a una organización importante y llevar décadas desarrollando sus actividades. Tienen que ser personas que hayan alcanzado una posición que les permite acceder a cosas extremadamente secretas. Están involucrados en esas cosas y forman parte de crearlas.
La Presidencia tiene sus límites.
El presidente Trump ha anunciado que ordenó al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que prepare un informe sobre los ovnis y los fenómenos anómalos no identificados (UAP).
Los medios de comunicación, haciéndose eco de la ilusión de muchos seguidores de la idea del origen extraterrestre, hablan de la presentación de docenas de vídeos. A menos que los vídeos hayan sido analizados y se haya determinado que muestran algo inexplicable, presentarlos sin una investigación tiene un valor igual a 0.
Pero lo más importante de todo esto es que el presidente tiene sus propias limitaciones en cuanto a lo que puede conocer.
Bajo el principio de «necesidad de conocer», el Departamento de Defensa no revelará información especial al presidente sobre asuntos que no necesite conocer para desempeñar su labor de gobernar la nación.
Pero la otra cuestión es que tampoco se le revelará a alguien sin un empleo permanente. Y precisamente ese es el caso de un presidente.
El presidente de los Estados Unidos es elegido para un mandato de cuatro años, con la posibilidad de ser reelecto para un mandato adicional, lo que suma un máximo de ocho años en el cargo.
En conclusión: no esperen ninguna revelación extraordinaria o sensacional.