23 March 2014

INVESTIGACIÓN OVNI: HACIA LA FORMACIÓN DE COMISIONES NACIONALES EFICIENTES

En la época de la Guerra Fría, se justificaba que una nación como Estados Unidos creara un organismo dentro de la Fuerza Aérea para investigar las denuncias de Ovni, los llamados “UFO reports”.

La finalidad era por un lado calmar al público respecto a que los cielos estaban controlados, y por otro, de entre todas las denuncias, interesarse en aquellas que eventualmente pudiesen apuntar a una posible amenaza a la seguridad nacional.

Entre medio, ante lo inexplicable de ciertos acontecimientos y de la presencia de determinados objetos con características y comportamientos que no se correspondían con la tecnología conocida por Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido o Francia, hubo quienes pensaron que estaban ante la presencia de algo venido del Espacio.

Esta tendencia ganó incluso la opinión de algunos militares y llevó a que otros encontraran en la idea una excelente forma de encubrir los vuelos experimentales o de aparatos operacionales que principalmente eran usados para espionaje. Inclusive alentó una serie de aplicaciones prácticas a nivel de guerra psicológica.

Pero la gestación y deliberada difusión de la idea de naves extraterrestres prendió de tal manera en el público que el mito pasó a ser como una imparable bola de nieve. Y cada vez se le fueron agregando más elementos, como aterrizajes, seres, abducciones…

Terminada la Guerra Fría, perfeccionada la fotografía obtenida por satélites artificiales, dejó de ser tan importante el uso de aviones –aún de características excepcionales—para cumplir labores de espionaje, y el tema OVNI fue decayendo en forma precipitada.

La USAF y a RAF dicen adiós a la investigación

Finalmente, y mediante la salida elegante del “Estudio Científico de los Objetos Voladores No Identificados” a cargo de la Universidad de Colorado, la USAF tuvo la base suficiente como para poner fin a su mentado “Project Blue Book”, y ahí se terminó la investigación oficial del tema en Estados Unidos.

Como se dijera muchas veces, aún durante la misma Guerra Fría, “los OVNIs no constituyen una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos”. 

En Gran Bretaña, los servicios de inteligencia de la Real Fuerza Aérea llevaron a cabo por décadas una sigilosa investigación y estudio del tema. Un voluminoso cúmulo de expedientes da cuenta de todo ello, porque finalmente la RAF decidió publicar el contenido total de todo cuanto había investigado y estudiado en forma secreta, llegando a la conclusión de que si bien hay cosas que merecen ser investigadas y estudiadas, eso no le compete a la RAF por cuanto el fenómeno no representa ningún peligro para la navegación aérea en el Reino Unido, ni tampoco una amenaza a su seguridad. Y por lo tanto la RAF decidió abandonar el tema.

Curiosamente, en los países menos desarrollados, como Perú, Brasil, Argentina y Uruguay, se crean comisiones dentro de sus Fuerzas Aéreas para dedicarse a investigar y estudiar el tema.

En Chile no es la FACH, sino la Aeronáutica Civil la dedicada al fenómeno, si bien al frente de la misma hay un General (Retirado) que perteneció a la Fuerza Aérea Chilena. De alguna manera es una excepción, pero no satisface plenamente –a mi juicio—las características que una válida Comisión Nacional debe tener.

En América Latina copian fuera de tiempo

La tendencia en los países latinoamericanos ha sido repetir el esquema que se desarrolló en Estados Unidos durante la Guerra Fría.

La normal operatividad de la aviación civil y comercial que acontece diariamente en esos países, revela en forma incontrastable que el fenómeno, cualesquiera fuese su origen, no constituye un peligro para la aviación.

Ninguno de esos países puede declarar que constituye una amenaza o riesgo para su seguridad nacional. Entonces ¿por qué las Fuerzas Aéreas se abrogan el derecho a implicarse en el tema en desmedro de las otras Fuerzas militares, y fundamentalmente de científicos, técnicos e investigadores civiles que proceden sobre bases científicas?

Como bien lo expresara mi colega investigador y estudioso del tema, Germán S. Vázquez,  en su artículo “Un silencio inútil” publicado en este blog el 28 de Mayo de 2012:

“Es cierto también que se ha avanzado bastante en su estudio general y muchas manifestaciones del mismo han sido resueltas, aunque no todas.-
¿Gracias a quién o quiénes se ha avanzado en este aspecto?
Sin duda alguna esto se debe a investigadores y estudiosos civiles ya sea en forma individual o como integrantes de alguna organización, también civil, dedicada al tema.-
Entonces la pregunta que surge es: ¿para qué sirven las organizaciones militares dedicadas a “investigar” las observaciones de fenómenos aéreos extraños?
Actualmente me parece que para nada.”

Es cierto que algunas o todas las comisiones procuran tener algún civil o civiles integrándolas. La pregunta es si esos civiles son quienes más preparación tienen sobre el tema, quienes más experiencia han acumulado en la investigación y estudio, y quienes sustentan claras posiciones que no contradicen a la ciencia sino que aplican su metodología.

Error en la elección de civiles

Lamentablemente,  no son pocos los casos en que los civiles convocados a acompañar la labor de esas comisiones, no tienen las mejores calificaciones como para integrarlas, desconociendo la labor de otros, que –por causas no conocidas—no son convocados.

Pero hay dos aspectos más que no puedo soslayar.

Cuando algunas de esas Fuerzas Aéreas han buscado el asesoramiento de algún civil, han recurrido hasta a extranjeros pero con  una total falta de criterio en cuanto a su selección.

No ha de extrañar que esas mismas comisiones luego generen algún congreso, y se nutran de un fantasioso platillismo que permea el tema a nivel social, pero que no debería para nada tener entrada en las instituciones oficiales encargadas justamente de investigar para llegar a la verdad, y no para dejarse influir por criterios pseudo-científicos, o francamente absurdos.

La concesión a lo popular

Claro que esas comisiones pretenden tener vigencia, y para ello necesitan del ambiente propicio y de la existencia de acontecimientos-OVNI. 

Menudo problema se les presenta cuando no sucede nada, cuando no hay denuncias.
Entonces hacen concesión hacia la fantasía popular, hablando de la posibilidad de lo extraterrestre, o –lo cual es mucho más grave—afirmando que entre otros orígenes de estos fenómenos, la comisión (cualesquiera de ellas)  consideran el extraterrestre, para lo cual no cuentan con ningún fundamento científico.

Que civiles puedan adoptar esas posturas, --aunque erróneas--  no preocupa. Pero que las adopte una comisión oficial sí, porque se entiende que es la palabra de la autoridad de un país, y si la autoridad dice eso, abre paso a toda la especulación, la fantasía y lo que es peor, a la explotación de la credulidad pública y el negocio de quienes utilizan el tema OVNI como mercancía y viven del mismo.

El innecesario secretismo

Otro aspecto más que en general se da con estas comisiones oficiales, es su práctica del secretismo. De tanto en tanto sale alguien a hacer unas declaraciones públicas, dando cifras globales: tenemos tantos casos, y un cierto porcentaje –que indican—no ha podido ser explicado. Pero jamás le van a decir al público qué casos son los no explicados, en qué consisten, y menos van a llamar a científicos y a expertos civiles en el tema para que les ayuden a resolver esos casos no explicados. Prefieren y eligen de ex profeso mantener el secreto de la casuística que dicen poseer. 

Ya lo señalaba muy certeramente Vázquez en el artículo arriba referido al expresar:

“Los archivos oficiales son “herméticos” y ni siquiera se le da información completa a la población que en definitiva es quien finalmente paga por sus servicios.-
¿Para que guardan la información?”

Curiosamente también, estas comisiones, o algunas de ellas, hablan de miles de denuncias. Francamente me sorprende. Las denuncias han caído en acentuado declive desde 1980 al presente, y ni entonces se daban por miles, cuanto mucho algunas decenas en un año muy agitado.  También el porcentaje de los no-identificados suele ser más alto de lo tolerable, de acuerdo a la experiencia de los mejores investigadores privados.

Pero…está claro que una comisión oficial tiene que justificar su existencia. La comisión origina gastos. Si no de los militares asignados a esa actividad, por lo menos gastos de transporte, de traslado de esos mismos militares para asistir a congresos internacionales en otros países, de gestación de encuentros internacionales, de entrega de pergaminos, o placas de homenaje, etc.

Eso lo paga el pueblo. Entonces hay que dar públicamente una razón de ser de la comisión, para que siga existiendo.

Esta es una situación lamentable pero real.

Entre tanto, y para mantener el mismo funcionamiento de las comisiones, éstas no dan a conocer al público los detalles de los casos investigados cada año,  cuáles fueron resueltos de qué manera y cuáles quedaron sin identificar. 

El secretismo les aqueja tremendamente. Funcionan a archivos cerrados, y es hora de que de una vez por todas abran esos archivos a conocimiento público, y muy en especial a los investigadores privados que pueden contribuir con su conocimiento y experiencia a hacer una revisión de la casuística y posiblemente a reducir el número de los no identificados.

Una consideración aparte merece la investigación oficial en Francia, porque la misma no está en manos de militares, sino de científicos.

Y el GEIPAN, el organismo oficial francés dedicado al tema, ha publicado en la Internet todos sus archivos. Ahí están todos los casos que han pasado por sus manos, y los que seguirán pasando.

Eso es lo que corresponde hacer. Es verdaderamente un ejemplo.

Por qué investigación nacional y cómo

A esta altura, es evidente que circunscribir el tema a las Fuerzas Aéreas es tener una visión muy limitada del mismo, y un provincianismo en cuanto a su consideración. No hay razón para que las Fuerzas Aéreas tengan el monopolio de la investigación.

Entre tanto, ¿cuál es la conveniencia de una investigación nacional y cómo debe ser el organismo a cargo de la misma?.

Si un país determina que es importante investigar el fenómeno, entonces tiene que crear un organismo a cargo de esa tarea. 

La conveniencia consiste en que dicho organismo podrá contar con los medios con que no cuentan los investigadores privados. Cierto instrumental sofisticado, transporte, información de tráfico aéreo civil, comercial y militar, información astronómica y meteorológica, disponibilidad de científicos, técnicos, laboratorios, etc.

Se ha dicho siempre que la labor de investigación y estudio de los Fenómenos Aéreos Inusuales es de carácter multidisciplinario.

Siendo así, el organismo al que se le adjudique la tarea tiene que estar constituido multidisciplinariamente. 

Partiendo de la clara visión de que la dilucidación posible del fenómeno o fenómenos involucrados no es en manera alguna algo del ámbito militar, no es un problema de defensa o de seguridad,  sino científico, la comisión que se genere tiene que tener un núcleo básico conformado por profesionales en Astronomía, Meteorología, Aeronáutica y Psicología, todos ellos civiles y por un núcleo de expertos en el tema, con probada trayectoria en la investigación y estudio del mismo aplicando el método científico (condición sine qua non, para participar en la comisión).

A su vez, como ha de ser una Comisión Nacional, la misma en su constitución más ampliada habrá de abarcar a la Universidad nacional y a través de ella a todas las Facultades y Escuelas, siendo de prevalencia las de Ciencias,  Ingeniería, Agronomía, Química, Medicina y Psicología e institutos tecnológicos. Asimismo, deberá contar con representantes de los Ministerios de Defensa, Interior, Educación, Salud, y Agricultura.

De Defensa, porque integrantes de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea,  pueden ser eventuales observadores, o tener bajo su jurisdicción la ocurrencia de una denuncia. De Interior, porque la población acude a la Policía para radicar originalmente sus denuncias de algo extraño, es por así decir, el primer frente de contacto. De Educación, porque es necesario educar al público en general acerca de una serie de fenómenos naturales así como de desarrollos tecnológicos que pueden dar lugar –si no se conocen previamente— a innecesarias denuncias de OVNI.  De Salud por la eventual participación de médicos en la investigación de algún caso en particular. De Agricultura por la necesidad de hacer análisis de alteraciones del suelo encontradas en algún campo.

Así se constituye realmente una Comisión Nacional. 

De modo que, en lo personal, abogo por la creación de este tipo de comisiones nacionales para la investigación oficial del tema.

Y abogo a favor de que funcionen con archivos abiertos. No hay razón para el secretismo, para el ocultamiento y para crear innecesarios misterios.

Eso en definitiva no es una actitud científica, ni seria.

Milton W. Hourcade
Marzo 21 de 2014

17 March 2014

DESPEJANDO EL AMBIENTE UFOLÓGICO

Aclaración: "Ufológico" es un neologismo e indudablemente un barbarismo, por cuanto toma del inglés la sigla UFO cuando debería usar OVNI, y el resto corresponde al español. Pero, aún los mismos españoles usan este término que ha culminado por acuñarse como legítimo.
Sabido es que personalmente prefiero referirme a Fenómenos Aéreos Inusuales, pero deliberadamente he usado el adjetivo Ufológico, porque así es como se describen a sí mismos muchos de quienes abordan el tema. Sólo lo utilizo esta vez, por una especial concesión, al dirigirme en mi intención, a esas personas que se autotitulan de "Ufólogos".
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He llegado a una edad en que sólo me interesan las cosas que importan, y las que no, las dejo de lado.


Estoy en un momento de mi vida en el cual, la sinceridad, la verdad, la búsqueda de respuestas correctas, la investigación afinada, todo eso tiene sentido. Lo demás, es hojarasca que se lleva el viento.


Así las cosas, no tengo absolutamente compromiso con nadie para callar lo que quiero decir, ni para guardar silencio sobre lo que quiero callar. 


Pero estoy abierto a compartir mi experiencia de vida, lo que sé, para transferirlo a quienes me sigan, a fin de que desde hoy mismo, lo aprovechen.


He dedicado la mayor parte de mi existencia al apasionante tema de los OVNIs. Y tengo mucho y sustancioso para compartir.


Lo voy a ir haciendo parte por parte. En cada una de ellas procuraré ser breve, pero preciso y sustancioso. Que cada quien aproveche cuanto pueda.


¿Cuál es la definición de OVNI y cuándo se aplica?


El creador de la sigla O.V.N.I. (U.F.O.) fue el Capitán Edward J. Ruppelt, de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, cuando estuvo al frente del Plan Libro Azul (Project BlueBook) que en sí implicaba confeccionar un catálogo de casos. Eso es un BlueBook.


He conocido diez definiciones de OVNI (individuales o institucionales).


La mejor es la que dio el Dr. Joseph Allen Hynek, que dice que es:

“un objeto o luz visto en el cielo o sobre la tierra, cuya apariencia, trayectoria, dinámica general y conducta luminiscente no sugiere una explicación lógica convencional y que no sólo está confundiendo a los percipientes originales, sino que permanece no identificado luego de una apretado escrutinio de toda evidencia disponible, por personas que son técnicamente capaces de hacer una identificación con sentido común, si es posible”.


En diálogo con el famoso periodista y conductor del programa de televisión The Tomorrow Show, Tom Snyder, de la National Broadcasting Corporation, decía el Dr. Hynek  en 1980, preguntado al respecto:


“La U de U.F.O. significa no-identificado…pero debe ser no-identificado no sólo para la persona que lo plantea sino que debe permanecer no-identificado luego de considerable estudio. Y entonces, y sólo entonces es un U.F.O.”


Para mi está muy claro que “OVNI” no es el objeto que el percipiente original (o sea el testigo) no puede identificar, sino lo que permanece no identificado a posteriori, o sea luego que el caso ha sido investigado debidamente y estudiado adecuadamente por personas que son técnicamente capaces de hacer una identificación con sentido común.


Y aquí rescato dos conceptos importantes: habla de personas técnicamente capaces.


No cualquiera puede ponerse a investigar y estudiar si no tiene esa capacidad y puede ejercerla adecuadamente, lo cual significa tener el respaldo de técnicos y científicos en forma multidisciplinaria, a quienes consultar según lo determine el caso a estudio.


A lo otro que se refiere Hynek es a que sean personas capaces de hacer una identificación con sentido común.  Las personas fantasiosas, fanáticas, hinchas de lo extraño, quienes encaran un caso para usarlo como trampolín a fin de demostrar que lo extraño existe, no están aplicando sentido común, sino una posición totalmente sesgada. Por tanto no están en condiciones de determinar cuándo algo termina siendo un OVN I. 


En mi libro “Elementos de Ovnilogía”, y luego lo reitero en mi libro “OVNIs: La Agenda Secreta”, la definición que optamos en el CIOVI de Uruguay fue:  

 “Llamamos OVNI al objeto o fenómeno en sí mismo. Y clasificamos un caso como correspondiente a tal categoría, luego de un proceso de investigación, estudio y análisis exhaustivos, aplicando el método científico, mediante el cual no nos ha sido posible adscribir lo observado y/o registrado y/o detectado, a nada natural o artificial conocido.”


Me parece que es la definición más completa que se ha producido hasta el presente.


Como la sigla ha sido mal usada, y en sí presenta deficiencias (se habla de “objeto”, se habla “volador”) prefiero usar la sigla F.A.I. (Fenómenos Aéreos Inusuales).


Luego viene el tema de que es “no identificado” respecto de lo conocido. 
¿Cuándo, en qué momento histórico, por quién?


De ahí que un caso declarado OVNI, no queda en manera alguna congelado, sino que está sujeto a revisión.  Y esa revisión hay que hacerla si es posible, cuando se cuenta con los conocimientos que no se tuvieron antes.  Ejemplo: el fenómeno de los “fantasmas y duendes” aceptado por la ciencia recién en 1994.



¿Quíén es quién en Ovnilogia (o Ufología)?


Este es un aspecto importantísimo.


En mi libro “Elementos de Ovnilogía”, tracé desde el inicio una definición fundamental, que corta como con el filo de una espada claramente a dos tipos de personas vinculadas al tema.


Digo allí que “El ovnílogo es alguien que vive para los OVNIs y no de los OVNIs”.

Y esta distinción primera y tajante es básica.


Si quien se refiere al tema es una persona seria, responsable, que jamás ha lucrado con el mismo y que ha dedicado buena parte de su tiempo a investigar y estudiarlo, o un científico con buena reputación, o una institución oficial o privada que por su actividad se ha prestigiado, entonces, lo que diga hay que tenerlo en cuenta y considerarlo seriamente.


De pronto la persona puede estar honestamente equivocada en algo, pero su sinceridad y total desinterés, le hacen respetable.


En cambio si quien habla del tema es alguien que no tiene empacho en declarar públicamente que vive del mismo, y lo explota comercialmente organizando viajes a lugares para presuntos “contactos”, vende revistas en los kioscos, CDs, DVDs, y cobra entradas caras por conferencias que da, o recibe un pago muy alto por dar una charla, entonces estamos ante alguien que está en el tema porque lo usa como mercancía. 


Con la tal persona y la institución a la cual represente o dirija, es mejor no tener contacto de ninguna especie. Mancha, nos ensucia, nos desprestigia, hace que otros duden de nuestra integridad moral.


Ni su nombre debe ser mencionado. No lo merecen.


Y hay que saber marcar y mantener esta distinción. 


Hay pues que tener esto muy claro. Hay que identificar netamente a quienes comercian con el tema, y tenerles totalmente marginados.


En el ámbito de la Ufología, estos individuos no tienen lugar. 


Cada quien en su país, sabe de quiénes se trata. Pero si tengo que nombrarlos, --a los que conozco por lo menos—no tengo inconveniente en hacerlo.


No les debo nada, como no sea haber ensuciado el campo de investigación y estudio al que me dedico, y engañar constantemente a la gente.


El valor de los testimonios 


Lo que un testigo declara nunca puede ser tomado a pie juntillas.


Si hacemos bien nuestro trabajo de investigación de campo, sabremos separar objetivamente lo que el testigo describe que vio, de la interpretación que hace de lo que observó.


En el 99% de las denuncias de OVNI, el testigo es honesto, y describe exactamente lo que vio, que –más aclarado luego de algunas preguntas nuestras—perfila nítidamente  lo observado. Y justamente eso nos ayuda a resolver el caso.


Los pocos casos que he encontrado en mi experiencia en CIOVI de testigos que mintieron a sabiendas, fue en los casos que implicaban fotografías. Invariablemente los testigos tejían una historia en torno a la foto falsa, para darle autenticidad.


Ni uno superó el filtro de nuestra investigación y estudio.


Actualmente, en mi experiencia en el GEFAI, la actitud de quienes sacan fotos y se sorprenden cuando descubren algo que no vieron, al momento de observar la foto o fotos en la PC o laptop, es poner el material a nuestra disposición, y preguntar qué puede ser. No afirman ni especulan nada, quieren que les digamos de qué se trata. Confían en los investigadores.


Considero ésta una actitud inteligente y honesta. De momento, para todos los casos que así se nos han sometido a estudio, hemos tenido una explicación fundada. 


El famoso argumento de que “el testigo es una persona de bien, honesta, que es apreciada en su barrio”, etc. no sirve.


En un testimonio, lo que está en juego no es la honestidad de la persona, y cuando digo que no podemos tomar su testimonio a pie juntillas es simplemente porque no hay testigo que no esté contaminado.


No sacamos al testigo de una caja de cristal o de un frasco de cloroformo en el que estuvo conservado a resguardo de todas las influencias de la cultura y la sociedad.


Desde un artículo en un diario o revista, hasta un “documental” del History Channel o del Discovery Channel, la lectura de libros, o buscar y ver páginas web y videos en la Internet, nadie está exento de la influencia que la cultura y la sociedad ejercen en el individuo.


Por tanto, la persona está llevada inconscientemente a interpretar eso que le pareció extraño en términos de lo que la cultura le ofrece  (mayormente, una “nave extraterrestre” a la que podrá llamar más cautelosamente “OVNI” pero con la misma idea de base). 


Somos nosotros los llamados a delinear muy cuidadosamente las características de lo observado, --dejando de lado toda interpretación--  para perfilar bien el caso, y buscar entonces una explicación, o sea, la identificación correcta de lo observado.


Eso, sin perjuicio además, de analizar muy bien quién es el testigo. Sus hábitos y costumbres (¿es alcohólico, drogadicto, tiene problemas de personalidad?). ¿Es dado al tema, pertenece a algún grupo o secta, cree en los “hermanos del cosmos”, y en “mensajes telepáticos” recibidos de ellos?. ¿Es repetidor, o sea, ya lleva varias veces en que dice haber visto “OVNIS”?.¿Cuál es su nivel cultural, su actividad?
 

Todos esos factores inciden a la hora de evaluar a la persona misma del testigo. Porque van a afectar directamente el grado de credibilidad que se le adjudique.

Si la credibilidad del testigo es baja, el caso hay que tomarlo con pinzas, y muy posiblemente haya que descartarlo.Es un testimonio inválido o cuasi, a partir del mismo testigo.
 

Un caso adquiere mayor relevancia si hay múltiples testigos, y más aún si se trata de testigos múltiples e independientes –que observaron algo sin contacto entre si y desde distintos lugares.


Se impone la entrevista por separado a cada uno de ellos, repreguntar lo que no quede claro, y de última, llevar a careo donde hubieren discrepancias sustanciales (sobre tamaño, colores, forma, maniobras, etc.).


Una observación se ve respaldada por fotos, videos, o detección por radar, pero, en buena medida depende del testigo en los dos primeros casos.


En un caso de detección por radar, hay que asegurarse que el aparato tenía un buen funcionamiento, y que no hubo inversiones de temperatura.


Las inversiones de temperatura pueden generar ver reflejos en la atmósfera de cosas que están en tierra, y asimismo, que éstas sean detectadas por el radar.


Claro que la rúbrica radárica de objetos sólidos es muy diferente a la de reflexiones atmosféricas derivadas de inversiones de temperatura.


De ahí que los datos meteorológicos para la fecha y hora de la observación sean importantes.


Fecha, hora, lugar, duración


Aunque parezca innecesario decirlo, estos son parámetros básicos e ineludibles de cualquier caso. 


No se puede analizar y estudiar adecuadamente un caso si no se poseen con precisión estos datos. 


Si la fecha es imprecisa, la hora estimada, el lugar no recordado exactamente, el caso se viene abajo. Es imposible hacer un estudio del mismo.


Inmediatez de la investigación


Aquí somos nosotros los investigadores los que estamos puestos en tela de juicio.


Un caso y su investigación tendrán valor, si fue inmediatamente investigado.

Cuanto más tiempo pase entre el incidente y su investigación, menos valor tiene el caso.


Casos investigados años después, cuando testigos inclusive han fallecido, no son aceptables más que como anécdotas pero no pueden  integrar la casuística, pues entre medio está la debilidad de la mente humana que olvida cosas e incorpora otras. Especialmente en casos donde la prensa ha tenido una intensa intervención. 


Cada entrevista, cada interrogante de los periodistas, estropean más el testimonio original, de modo que cuando tardíamente llega el investigador, casi todo está echado a perder.


Luego se pretende hacer un trabajo de escritorio, ordenar cronológicamente los hechos, y estudiar lo sucedido.


Pero el tiempo transcurrido entre el suceso y la investigación es irrecuperable, y cuanto mayor es el  tiempo, menor la validez del caso –si aún le queda algo.


Las distorsiones, las interpretaciones, las variantes que los propios testigos pueden introducir, inducidos por los periodistas, y la memoria afectada tratando de recordar exactamente cómo sucedieron los hechos, todo ello conspira contra la validez de un caso.


Nada pues supera  a la inmediatez. Mejor tomar un caso antes de que la prensa siquiera se entere.


Y si acaso el investigador se entera porque el caso fue publicado por la prensa, más rápido debe acudir a entrevistar al testigo, porque cuantos menos medios lleguen al mismo, mejor será la versión que obtenga de los hechos.


Pero repito lo esencial: cuanto mayor es el tiempo transcurrido entre la ocurrencia de un caso y su investigación, menor es el valor del mismo, así que luego haya sido investigado.


Con los medios electrónicos, digitales e informáticos que actualmente se poseen, es mucho más fácil que décadas atrás, ubicar a los testigos, entrevistarlos, ver el lugar de los hechos, efectuar mediciones, etc.


Algunos mitos que se han desmoronado


Uno de los argumentos a favor de la existencia de naves extrañas, es que las mismas no sólo han sido vistas, o fotografiadas, sino que han sido detectadas por radar, y el radar, ---se ha dicho--  no miente, ni tiene psicosis.


Pero…si se pretende inferir que las tales naves pertenecen a una inteligencia superior, ¿cómo es posible que no utilicen la tecnología furtiva que las haría indetectables al radar?


Otro mito –éste muy difundido por Donald Keyhoe—ha sido que “nadie prueba aparatos en territorio extranjero”.  Falso: la nave de prueba “Bird of Prey” (Ave de Rapiña) de la Boeing, fue probada sobre territorio chileno.


Y los Globos de Ultra Larga Duración (con fines presuntamente científicos) de Estados Unidos, son lanzados desde la Antártida.


Otro mito es que los pilotos aviadores son los mejores observadores. Ha sido el propio Dr. Hynek, que conoció e investigó muchos casos donde pilotos aviadores militares denunciaban haber visto y perseguido un móvil aéreo, quien ha dicho que los pilotos aviadores suelen cometer muchos errores de apreciación, no tienen en cuenta sus propios movimientos relativos respecto del objeto que están viendo, etc. De lo cual se deriva que no son los mejores observadores como muchos pretenden.


En el libro del Dr. Hynek “The Hynek UFO Report” descubrimos que los pilotos cometen más identificaciones erróneas que personas de cualquier otra ocupación, según consta en los archivos del BlueBoook. Hynek declaró: “Lo que tenemos aquí es un buen ejemplo de un bien conocido hecho psicológico: la “transferencia” de capacidad y experiencia no tiene habitualmente lugar. Esto es, que un experto en un campo no necesariamente “transfiere” su competencia a otro” (pág. 261)


El mayor mito de todos es el de los extraterrestres.


Nadie se pregunta ¿qué han estado haciendo en la Tierra –supuesto estuvieran— en 66 años?, ¿dónde está su intervención?


Hay quienes pretenden que las potencias mundiales (principalmente aunque no exclusivamente los Estados Unidos de América) ocultan al mundo la “verdad” de que los E.T están entre nosotros. Pero pocos se detienen a pensar que demandaría una increíble e imposible confabulación mundial, de gobiernos ideológicamente opuestos entre sí, y con agendas muy diferentes, para sostener todos al unísono y sin ninguna fisura, que no hay tal cosa, si la hubiera. O finalmente para ocultar lo que algunos suponen sería la realidad.


Esto no sólo atenta contra el sentido común, sino que no se sustenta a sí mismo.


El Dr. Jacques Fabrice Vallée, sin duda una de las figuras descollantes de la Ovnilogía internacional, uno de los pensadores más enjundiosos sobre el tema, tiene un escrito imperdible, donde argumenta en contra del origen extraterrestre de los OVNIs.( “Five Arguments Against the Extraterrestrial Origin of Unidentified Flying Objects”)”Cinco argumentos contra el origen extraterrestre de los Objetos Voladores No Identificados”


De la misma forma se expresaba el Dr. Hynek quien argumentaba que la NORAD y los sistemas de vigilancia y defensa de Estados Unidos no habían nunca detectado la entrada y salida de la Tierra de ningún objeto extraño, y añadía que no comprendía cómo podían haber seres que pudiesen respirar nuestra misma atmósfera, soportar la gravedad y la misma presión atmosférica que nosotros. Y entonces recurría a la idea de universos paralelos. Serían terrestres pertenecientes a un universo paralelo que de tanto en tanto aparecerían transitoriamente en el nuestro.


Pero siguiendo el propio argumento del Dr. Hynek, ¿por qué no pensar sencillamente que se trata de terrestres llevando a cabo un proyecto ultra-secreto? 


¿En cuántos casos de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, los testigos han descrito que  vieron hombres

Menciono sólo dos circunstancias internacionalmente conocidas: los individuos observados en Papúa, Nueva Guinea por el Padre Hill y gente de su congregación, y los individuos vistos en un aparato, sobre el mar (como en Papúa) en Colares, Brasil, por el Capt. Uyrangé Hollanda y su grupo militar.


Epílogo


No me caben dudas de que existen Fenómenos Aéreos Inusuales.

No dudo de que algunos de ellos pueden ser formas de energía controladas, y otros son aparatos que vuelan o sumergibles, que transportan individuos.


No discuto que parte de la actividad de esos individuos es tomar una zona, una pequeña población en un lugar remoto, y someterla a todo tipo de pruebas y experimentaciones, como conejillos de indias.


También pienso  que los mismos individuos pueden ser los responsables de algunas (muy pocas) abducciones, y de las mutilaciones de ganado.


Pero tengo en cuenta que en las páginas 209 y 210 de su libro “The Report on Unidentified Flying Objects”, el Capt. Ruppelt relata que: “Unos pocos días antes del incidente [la aparición de luces sobre Washington DC el 19 de Julio de 1952] un científico de una agencia que no puedo nombrar …..dijo que tenía un último comentario que hacer –un pronóstico. …”Dentro de unos pocos días…van a estallar y ustedes van a tener el abuelo de todos los avistamientos de OVNIs. La observación ocurrirá en Washington o en Nueva York, probablemente en Washington”. 


¡Y así fue!.....


Y tengo en cuenta que luego de estar tratando de reunir evidencias, e investigar los incidentes ocurridos en Colares, el Capt. Hollanda recibió órdenes superiores de abandonar inmediatamente toda su investigación y cerrar el caso.


¿Entonces?


Alguien sabe realmente de qué se trata…alguien con mucho poder.
 

Y algo más: es evidente que existe una conexión entre los operadores de los objetos o fenómenos, y quienes saben de su existencia y de lo que hacen.


Por algo ya en 1952, luego de las luces sobre Washington D.C. y en una conferencia de prensa que ha sido histórica, el General de División John A. Samford, entonces Director de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos declaró: “Pienso que la mayor probabilidad es que estos sean fenómenos asociados con intereses intelectuales y científicos sobre los que estamos en camino de conocer más, pero que no hay nada en ellos que esté asociado con material o vehículos o misiles que estén dirigidos contra Estados Unidos.”


Más bien, se diría que Estados Unidos  ha aprovechado de esos “intereses intelectuales y científicos”. Y que otros países, mucho después, aprovecharon del mito de lo extraterrestre para sus propios propósitos y beneficio;  por ejemplo, Francia, Rusia y China.


Creo que si encaminamos nuestro pensamiento por ese lado, vamos a acercarnos mucho más a la verdad que está detrás del fenómeno.


Tomemos como ejemplo a un ser humano, el genio de Nikola Tesla, sus ideas, creaciones insólitas, experimentos jamás realizados antes. Tesla sorprendió al mundo de la Física de entonces con conceptos totalmente diferentes, revolucionarios en su contenido.


Supongamos un grupo regimentado de científicos e individuos, trabajando con mucho dinero a disponibilidad, pero super secretamente, en túneles subterráneos, desarrollaron una Física sobre bases diferentes que el resto del mundo de entonces, y la aplicaron en forma práctica logrando artefactos tecnológicos desconcertantes.


Cualquiera que viera esos artefactos y sus performances, podría decir que es “algo de otro mundo”, sencillamente porque operaban sobre otros principios, usando otra fuente de energía, y demostraban ser una tecnología no conocida en ese entonces por las grandes potencias. Y sin embargo, se originaron en nuestro mismísimo planeta.


Y bien, esta puede ser la respuesta al misterio que ha envuelto hasta hoy todo el tema.


Sólo que admitirlo no resulta en absoluto conveniente. Que los propios descubrimientos y sus aplicaciones prácticas atentan contra un orden económico mundial, contra el uso de fuentes de energía bien conocidas como los hidrocarburos, el carbón, y el gas natural.


De ahí el secreto y el ocultamiento. 


Comparto todo esto con sinceridad, con verdadero afecto, aguardando les sea verdaderamente útil mientras me reitero a las órdenes por cualquier consulta.


Lic. Milton W. Hourcade














UN REPORTAJE EN CIUDAD MÉXICO

En Mayo de 2013 visité la ciudad de México, y allí el periodista César Buenrostro, con quien en tres oportunidades que nos encontramos hemos construído una amistad, me pidió reportearme para un programa especial de TV por internet.

Acepté, y un mediodía, durante una hora, de pie, teniendo como fondo el majestuoso Monumento a la Revolución, contesté una docena de preguntas que Buenrostro me iba formulando.

Mis contestaciones fueron todas espontáneas, ninguna preparada de antemano, de modo que las mismas trasuntan cabalmente mi manera de pensar frente al tema OVNI.

César Buenrostro ha subido dicho reportaje a YouTube, y lo pueden ver en:

 http://www.youtube.com/watch?v=vOfUiewe5NU&feature=share

Milton W. Hourcade

10 March 2014

FOTOCAT UPDATE: an excellent analysis

We are already used to the excellent work of photography analysis done by our distinguished colleague from Spain, Vicente-Juan Ballester Olmos.

His latest update includes the comment on a recent book written in Spanish.

The reading of this material is a must.

See it at:

 http://fotocat.blogspot.com.es/2014_03_02_archive.html

ACTUALIZACIÓN DEL FOTOCAT: excelente análisis

Ya estamos acostumbrados a la excelencia de los trabajos de investigacion y estudio de fotos realizados por nuestro colega Vicente-Juan Ballester Olmos en España.

Aquí reproducimos su más reciente actualización que incluye un comentario sobre un libro de reciente aparición.

Es un deber leer este material.

Verlo en:

 http://fotocat.blogspot.com.es/2014_03_02_archive.html

05 March 2014

UNA HISTORIA PARA TENER PRESENTE


En el ejemplar del 6 de Noviembre de 2013, la publicación "El Ojo Crítico", presentó una detallada reseña de la literatura española sobre el tema Ovni.

El trabajo se titula: 

INFORME: 60 AÑOS DE LITERATURA OVNI EN ESPAÑA

Vale la pena leer por completo el informe, y tenerlo en cuenta como material de referencia. El material fue elaborado por Víctor Martínez de informeovni.net

Ver en:  http://elojocritico.info/informe-60-anos-de-literatura-ovni-en-espana/