03 January 2020

UFOLOGÍA: UN ASUNTO ESTANCADO

Cuando en 2019 la prensa estadounidense publicó fotos de cámaras FLIR de aviones de combate de la Armada acerca de algo que los pilotos vieron sobre el Océano Pacífico durante un ejercicio militar declarando que observaron Fenómenos Aéreos No Identificados, vino una especie de renovación del tema.

Durante días y meses que siguieron a la publicación de esas fotos, el “caso” continuó siendo mencionado, amplificado con declaraciones de los pilotos involucrados en el momento.

La idea –posiblemente—fue la de tratar de generar un tipo de ambiente de psicosis colectiva como ocurrió a finales de los años 40 y los años 50 en torno a los que eran llamados “platillos volantes” (o “platos voladores”).

Los medios publicando un día sí y otro también cabezales en la primera página con títulos en grandes letras mayúsculas dando noticia acerca de que alguien que vio un “platillo volante” aquí y allá, radios y televisoras tratando también el tema en forma prominente.

Pero el ambiente del Tercer Milenio en Estados Unidos no es el mismo de 70 años atrás. Las principales preocupaciones de la gente son diferentes.

Muchos estadounidenses han aprendido a pensar cuando ven algo aparentemente extraño en el cielo, y suelen decir “eso debe ser algo de nuestros muchachos” queriendo significar los militares.

Pero curiosamente la presentación del tema –pilotos militares que han visto algo extraño en el cielo— y los comentarios “maniobras inverosímiles”, movimientos que “violan las leyes de la física” son exactamente los mismos dados hace 70 años. Nada ha cambiado desde entonces.

Y la idea asociada con esta última afirmación es sugerir que esos UAPs son el resultado de una extraordinariamente avanzada tecnología que debe ser “de fuera de este mundo”, aunque la única diferencia es que esta vez oficialmente se abstienen de hablar acerca de extraterrestres y sólo se atreven a decir que es “extra” algo…” extra-dimensional” como dijo alguien entrevistado en televisión.

Pero esencialmente, nada ha cambiado en más de 7 décadas.

Recientemente, estimados amigos y colegas en España iniciaron una especie de prolongación del trabajo hecho por la fundación Anomalía, creando un grupo al cual cualquiera puede adherirse y participar siempre que esté interesado en el tema OVNI.

Para mi sorpresa y también mi decepción, de los 75 adherentes al grupo realmente pocos de ellos tienen bien merecidas credenciales como investigadores y estudiosos. Muchos de ellos son entusiastas o hinchas del tema OVNI; seguidores de la materia al nivel de consumidores, y aún entre los investigadores hay algunos que aún piensan en lo extraterrestre como la mejor explicación para el fenómeno.

Un hallazgo interesante es que aún personas con 4 o 5 títulos profesionales tienden a pensar en “explicaciones” inaceptables, en lugar de ser consistentes con su propia formación científica. Eso sólo muestra lo compleja y contradictoria que puede ser la mente humana.

Pero esencialmente, parece que nada ha cambiado acerca del tema en sí.

Las personas aún prestan atención a viejos casos como el “OVNI” de la Isla de la Trinidad, el supuesto OVNI que fue visto décadas atrás en las Islas Canarias, el affaire UMMO, Mothman y otras extrañas historias, etcétera.

Por lo tanto, sinceramente pienso que el tema OVNI y la así llamada UFOLOGÍA son un asunto estancado. Y aún más, me cuestiono a mi mismo hasta qué punto es lógico, inteligente y pertinente continuar desarrollando actividad de investigación y tratar con algo que en el 99 a 99,5 de los casos denunciados ha mostrado consistentemente que es explicable. Algo cuyo origen como tema --por cierto—ha estado y continúa estando en los Estados Unidos, en cada etapa del aparente “misterio”.

En 2008, luego de 50 años de permanente investigación y estudio, el Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados, CIOVI, de Uruguay, puso fin a su tarea por las razones que acabo de explicar.

Me pregunto si las mismas razones no abogan por poner fin a todas las actividades que rodean al tema OVNI ya sean privadas u oficiales.

De otra manera, estaremos llegando al centésimo aniversario del caso Arnold aún haciendo las mismas preguntas y discutiendo los mismos casos, siendo incapaces de alcanzar una conclusión porque inconscientemente estaremos perpetuando el mito.

Por supuesto que acepto algunas situaciones y casos que no han sido resueltos, y le daría la bienvenida a una iniciativa que pudiera formular una convocatoria para un equipo internacional de investigadores que vaya a diferentes lugares, realice toda la búsqueda posible, y trae de resolver esos casos y explicar esas situaciones tanto cuanto sea posible.

Me refiero acerca de las situaciones ocurridas en Caronia (Italia) y en Colares, Brasil. Y casos como el atestiguado por el físico, ingeniero y meteorólogo estadounidense Charles B. Moore en Abril 24 de 1949; el del RB-47 (Julio 17 de 1957); lo que ocurrió en la Base Malmstrong de la Fuerza Aérea (Marzo 16 de 1967) y el sucedido en la Base Minot de la Fuerza Aérea (Octubre 24 de 1968).

En los años 50 se dijo que los OVNIs no eran rusos ni estadounidenses. Apenas al finalizar la Segunda Guerra Mundial, si no eran rusos ni estadounidenses, ¿qué otro grupo podía estar detrás de esa tecnología? Sólo quienes en el mismo momento histórico desarrollaron por sí mismos una Física que ya estaba 50 años adelantada respecto de cualquier otra. La respuesta para mi es obvia, pero sólo pocas personas pensaron acerca de ella, y la vasta mayoría de los ufólogos nunca ha mencionado esto.

Actualmente dicen: no son rusos ni chinos ni nuestros –la única diferencia es que tienen que agregar a China— pero el razonamiento es el mismo. Y nuevamente, 70 años después, ¿podemos imaginar qué desarrollos pueden haber alcanzado aquellos que en los años 50 ya estaban 50 años adelantados?

Coronando todo eso vienen las sabias palabras pronunciadas por el General de Division John A. Samford, Director de Inteligencia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la conferencia de prensa sobre los OVNIs realizada en el Pentágono el 24 de Julio de 1952 cuando dijo: “Pienso que la mayor probabilidad es que estos sean fenómenos asociados con intereses intelectuales y científicos sobre los que estamos en camino de conocer más, pero que no hay nada en ellos que esté asociado con material o vehículos o misiles que estén dirigidos contra Estados Unidos.”

Ciertamente, 72 años después del caso Arnold no hay un solo caso en el cual se pueda concluir que hubo algo dirigido contra Estados Unidos. Esos “intereses intelectuales y científicos” han sido bien conservados y –si puedo decirlo— protegidos.

Milton W. Hourcade

Iowa City, January 3 de 2020


26 December 2019

EL ÚLTIMO FOTOCAT Y OTRAS NOVEDADES

Nuestro infatigable colega y querido amigo Vicente-Juan Ballester Olmos no es detenido ni retrasado por las fiestas tradicionales para prepararnos y enviarnos su material FOTOCAT.

Por lo tanto, con mucho gusto le ofrecemos aquí el enlace respectivo y la recomendación de leer cuidadosamente este material y que cada quien se forme su propia idea.
http://fotocat.blogspot.com/2019_12_18_archive.html  

El texto contiene la revisión de algunos casos antiguos, más la posición de Ballester Olmos sobre los EC-III e información sobre algunos libros.

Personalmente creo que es muy interesante el de Xavier Passot, ex Director de GEIPAN.


Por otro lado, me permito discrepar con lo que sostiene el autor alemán Uli Thieme en su libro Roswell, Ein UFO Mythos (Roswell, un Mito OVNI) que cae en el mismo error de que lo que generó el caso fue un globo del Proyecto Mogul. En mi libro "OVNIs: La Agenda Secreta" dediqué un capítulo a tratar a fondo el tema Roswell, --con intensa y extensa lectura previa de múltiples documentos y escritos sobre el asunto-- y allí defenestro técnicamente la explicación que se atribuye al Proyecto Mogul.

En otra nota, quiero enfatizar mi recomendación de leer el blog "The UFO TRAIL" que contiene información relevante realmente importante para nuestro trabajo.

Milton W. Hourcade

LATEST FOTOCAT AND OTHER NEWS

Our indefatigable colleague and dear friend Vicente-Juan Ballester Olmos is not detained or delayed by the traditional holidays to prepare and send his FOTOCAT material to us.

Therefore is with pleasure that we offer here the respective link and the recommendation to carefully read this material and made up your own mind.

 http://fotocat.blogspot.com/2019_12_18_archive.html

The text contains the review of some old cases, plus the position of Ballester Olmos about the EC-III and information about some books.

Personally I think it is very interesting the one of Xavier Passot --former Director of GEIPAN.

On the other hand, I allow myself to disagree with what the German author Uli Thieme argues in his book Roswell, Ein UFO Mythos (Roswell, a UFO Myth) that falls into the same error that what generated the case was a Mogul Project balloon. In my book "UFOs: The Secret Agenda" (OVNIs: La Agenda Secreta) I dedicated a chapter to deal thoroughly with the Roswell issue, - with intense and extensive prior reading of multiple documents and writings on the subject - and there I technically defenestrated the explanation attributed to Project Mogul.

On another note, I want to emphasize my recommendation to read the blog "The UFO TRAIL" which contains relevant information really important to our work. 

Milton W. Hourcade

12 December 2019

INFORME ANUAL DEL CENTRO DE IDENTIFICACIÓN AEROESPACIAL DE LA FUERZA AÉREA ARGENTINA

Hemos recibido y compartimos con satisfacción el excelente trabajo realizado una vez más por la entidad de la Fuerza Aérea Argentina dedicada a la investigación, estudio y conclusión de observaciones calificadas como "no identificadas" por los eventuales testigos.

La tarea realizada por el Centro de Identificación Aeroespacial --a cuyo frente está el Com. (R) Rubén Lianza, es un ejemplo a seguir por toda entidad privada u oficial que esté abocada a una tarea similar.

Es la única forma de realizar una tarea científica y valiosa. 

El CIAE también presenta otro ejemplo a seguir, y es el de desarrollar una política de archivos abiertos, dando a conocer públicamente el resultado --año a año-- del trabajo realizado, de las conclusiones arribadas.  Así debe procederse siempre. 

La ocultación, el secretismo, no son compatibles con una tarea científica.

Felicitamos efusivamente al Com. Lianza y su equipo por la tarea realizada, y aquí compartimos el vínculo con la página web que contiene el informe cuya lectura recomendamos:


10 December 2019

WHAT MAKES US INVESTIGATE?


As human beings, we are naturally curious. We want to know what, when, where, and eventually, by whom and why.

When there is something we do not know when we are confronted with a mystery - or what seems to be such - our senses are sharpened, our minds are accelerated, and we are ready to discover, interrogate and finally investigate.

There are multiple circumstances, situations, and reasons why we might not bother, worry or try to investigate something.

For us, specifically, to investigate the allegations that some people make, of having seen some phenomenon in the sky that they found strange and for which they had no explanation.

We could also remain calm or indifferent. After all, if they consider seeing something strange, whether or not it is not our business, it is not something of our business.

But if we acted so inconsiderately, we would cease to be who we are and, above all, we would not be satisfied with ourselves.

We like to find out and know what happened, what it is about, what is said, and that is what begins to happen in an investigation protocol that will include the interrogation of witnesses, the taking of information, the analysis of it,
contrasting it with the possible variants that explain the seemingly strange, consulting experts in different disciplines as determined by what happened, to finally try to achieve a solution to what was observed.

That task is essentially the identification of the unidentified, which, by the way, does not mean unidentifiable.

Indeed, sometimes identification is not simple or easy. There are cases in which such identification is not possible, because the described phenomenon challenges the possibilities considered exhaustively.

I consider that the investigative task has to be approached with great humility, with a clear awareness that we do not know or know everything, and that - as often happens in Astronomy - we have to be willing to be surprised and challenged by something that completely dislodges us of conventional explanations.

But it is also true that - using the scientific method - which forces us to apply a systematic doubt to what the witnesses interpret they saw, the experience in this particular field of knowledge indicates that it is possible to achieve an explanation for 99% to 99.5% of reported sightings

The essential problem with witnesses is that they generally faithfully describe what they saw - and that greatly helps researchers - but the interpretation that culture and society give them for what they observed, makes it strange for them to finally not It is such.

That is why a logical doubt must be applied to what the witnesses declare. Because it is also proven that human beings are fallible and that at the level of criminology, it is known how much witnesses are confused or mistaken.

I frequently watch a TV show titled “Forensic Files” and I have a case of a serial killer, whose witnesses say he drives a white van, and that the individual is white.

It turned out that the murderer was black and drove a gray car.The police for a while was disoriented in their efforts to find the white van driven by a white individual.

It was other factors, and not the statements of witnesses, that contributed to finding the criminal.

And, when all the aspects that make up a case have been gathered, and the case is analyzed, Ockham's standards must be applied. That principle attributed to the Franciscan monk William of Ockham (c.1287-1347) of England, which states that the simplest solutions tend to be more correct than the complex ones.

To explain a case you have to go from the simplest to the most complex.We can never affirm with intellectual honesty and security, that what a person saw was an extraterrestrial spacecraft, if we have ruled out alternatives before that, to explain what was observed.

On the contrary, if we apply Ockham's standards, we will surely find a logical, rational and demonstrable explanation, which will be located much earlier than the most extravagant.

Just as we do not take a race to jump on a ladder and stand on the fifth step, the scientific procedure forces us to go up the stairs step by step, and not jump to fantastic conclusions but without factual grip, because finally, this is not valid.

On the other hand, the task of identifying aerial and/or spatial phenomena involves communication between peers, and the verification by others, that the procedure applied and the solution arrived is correct.

This is how science is done. The name of this noble activity is no longer "ufology," but "aerospace identification."

Of course, the broader scope of this task is directly related to the physical aspect of observable phenomena. But that does not ignore those cases in which psychological factors predominate, even without the presence of something physical.

It is, therefore, a complex task that has to take into account the multiple factors that converge on something with a high level of strangeness, which will descend from that level as the investigation is processed.

Milton W. Hourcade
Iowa City, December 10, 2019.



¿QUÉ NOS HACE INVESTIGAR?


Como seres humanos somos naturalmente curiosos. Queremos saber qué, cuando, dónde, y eventualmente, por quién y por qué.

Cuando hay algo que no conocemos, cuando somos confrontados a un misterio –o lo que parece ser tal—nuestros sentidos se agudizan, nuestras mentes se agilizan, y estamos listos a descubrir, interrogar y finalmente investigar.

Hay múltiples circunstancias, situaciones y razones por las cuales podríamos no molestarnos, inquietarnos o intentar investigar algo.

Para nosotros, específicamente, investigar las denuncias que algunas personas hacen, de haber visto algún fenómeno en el cielo que les resultó extraño y para el cual no tuvieron explicación.

Igualmente podríamos quedarnos tranquilos o indiferentes. Despúes de todo, si consideran haber visto algo extraño, lo sea o no, no es nuestro asunto, no es algo de nuestra incumbencia.

Pero si actuásemos  tan displicentemente, dejaríamos de ser quienes somos y sobre todo, no nos sentiríamos satisfechos con nosotros mismos.

Nos gusta averiguar y saber qué pasó, de qué se trata, qué se dice, y por ahí comienza a discurrir lo que habrá de culminar en un protocolo de investigación que comprenderá el interrogatorio a testigos, la toma de información, el análisis de la misma contraponiéndola con las posibles variantes que permitan explicar lo aparentemente extraño, la consulta a expertos en diferentes disciplinas según lo determine lo ocurrido, para finalmente intentar lograr una solución a lo observado.

Esa tarea es esencialmente la de identificación de lo aparentemente no identificado, que –por cierto— no significa no identificable.

Es cierto que a veces la identificación no es sencilla ni fácil. Hay casos en los cuales tal identificación no es posible, porque el fenómeno descrito desafía las posibilidades consideradas en forma exhaustiva.

Considero que la tarea investigativa tiene que abordarse con mucha humildad, con conciencia clara de que no sabemos ni conocemos todo, y que  --como sucede frecuentemente en Astronomía--  tenemos que estar dispuestos a ser sorprendidos y desafiados por algo que nos descoloca completamente respecto de explicaciones convencionales.

Pero también es cierto que –utilizando el método científico— el cual nos obliga a aplicar una duda sistemática a lo que los testigos interpretan que vieron, la experiencia en este particular campo del conocimiento nos indica que es posible lograr una explicación para el 99% al 99,5% de los avistamientos denunciados.

El problema esencial con los testigos es que ellos generalmente describen con fidelidad lo que vieron –y eso ayuda enormemente a los investigadores — pero la interpretación que la cultura y la sociedad le brindan para eso que observaron, hace que les resulte extraño lo que finalmente no es tal.

Por eso hay que aplicar una duda lógica a lo que los testigos declaran. Porque además, está probado que los seres humanos somos falibles, y que a nivel de la criminología, es sabido cuánto los testigos se confunden o equivocan.

Veo con frecuencia un programa de TV titulado “Forensic Files” (Archivos forenses) y tengo presente un caso de un homicida en serie, que testigos dicen conduce una camioneta blanca, y que el individuo es blanco.

Resultó que el homicida era de raza negra y conducía un automóvil gris. 

La policía por tiempo estuvo desorientada en sus esfuerzos por dar con la tal camioneta blanca conducida por un individuo blanco.

Fueron otros factores, y no las declaraciones de testigos, los que contribuyeron a dar con el criminal.

Y obviamente, cuando se han reunido todos los aspectos que componen un caso, y se entra a analizar el mismo, hay que aplicar el rasero de Ockham. 

Ese principio atribuido al monje Franciscano William of Ockham (c.1287-1347) de Inglaterra, el cual establece que las soluciones más simples tienden a ser más correctas que las complejas. 

Para explicar un caso hay que ir desde lo más simple a lo más complejo.

Nunca podremos afirmar con honestidad intelectual y seguridad, que lo que vio una persona era una nave extraterrestre, si hemos descartado de un plumazo alternativas anteriores a esa, para poder explicar lo observado.

Por el contrario, si aplicamos el rasero de Ockham, seguramente vamos a encontrar una explicación lógica, racional y demostrable, que va a ubicarse mucho antes que la más extravagante.

Así como no tomamos carrera para saltar sobre una escalera y pararnos sobre el quinto escalón, el procedimiento científico nos obliga a ir subiendo escalón por escalón, y no saltar a conclusiones fantásticas pero sin asidero fáctico, porque finalmente, ello no es válido.

Por otra parte, la tarea de identificación de fenómenos aéreos y/o espaciales, conlleva la comunicación entre pares, y la verificación por otros, de que el procedimiento aplicado y la solución arribada, son correctos.

Así se hace ciencia. El nombre de esta noble actividad ya no es “ufología”, sino “identificación aeroespacial”. 

Por supuesto que el ámbito más amplio de esta tarea está directamente relacionado con el aspecto físico de fenómenos observables. Pero eso no deja de lado aquellos casos en que predominan factores psicológicos, aún sin presencia de algo físico. 

Es pues una tarea compleja que tiene que tener en cuenta los múltiples factores que convergen en algo con un alto nivel de extrañeza, que irá descendiendo de ese nivel a medida que la investigación se vaya procesando.

Milton W. Hourcade
Iowa City, Diciembre 10 de 2019.