05 March 2015

EL FUTURO DE LA UFOLOGÍA - por Vicente-Juan Ballester Olmos

Nuestro querido amigo y distinguido colega el Sr. Vicente-Juan Ballester Olmos (Miembro del UAPSG-GEFAI) acaba de enviar un artículo que él escribió acerca de El Futuro de la Ufología.

Con gusto reproducimos su trabajo y exhortamos a nuestos lectores a hacer comentarios y que nos los envíen para ser publicados aquí.

EL FUTURO DE LA UFOLOGÍA
Por Vicente-Juan Ballester Olmos
En un seminario organizado por el GEIPAN (CNES francés) en julio de 2014, el Dr. Jacques Vallée pronunció una interesante conferencia titulada "UAP: una estrategia para la Investigación" (1). Vallée presentó en detalle los antecedentes históricos de las bases de datos de informes ovni, como punto de partida para desarrollar una serie de futuras líneas de investigación. [UAP: Unidentified Aerospace Phenomena, fenómenos aeroespaciales no identificados]
Me gustaría hacer algunos comentarios sobre este documento. El primero es de tipo general: quiero resaltar que después de 68 años de historia moderna de los ovnis, no sabemos nada acerca de la naturaleza de un supuesto fenómeno OVNI/ UAP. A día de hoy, todavía seguimos partiendo de cero, porque todas las preguntas básicas sobre este fenómeno están abiertas y ninguna de ellas ha sido resuelta, como el mismo Vallée señala al esbozar una lista de "preguntas sin respuesta" que son cruciales y que pertenecen a temas clave como la búsqueda de patrones, la física del fenómeno, la geografía, el impacto sociocultural, el efecto en el testimonio humano y aspectos de metodología y epistemología.
¿Es ‒como Vallée propone en la sección "Obstáculos para Análisis"‒ porque "el fenómeno ha demostrado un nivel de complejidad que desafía el análisis e incluso la descripción racional"? ¿O es ‒en mi opinión‒ porque no hay ningún fenómeno realmente nuevo en la casuística? Es evidente que podemos dar fe de un fracaso en la búsqueda de constantes estadísticas duraderas o en pruebas extraordinarias admisibles (materiales, grabadas u observadas) de un nuevo tipo de ente físico o para-físico que se manifieste en nuestro entorno. ¿Qué pasa si los ovnis son algo más relacionado con nuestro mundo interior que con el mundo exterior? ¿Qué pasa si esto no tuviera nada que ver con la complejidad en absoluto? ¿Y si ello se debiera simplemente al hecho de que en realidad estamos manejando un Σfenómeno, donde un número infinito de causas, estímulos, objetos y procesos, tanto naturales como artificiales (hechos por el hombre) provocan la falsa impresión de que todos los avistamientos proceden de un mismo y único principio?
No podemos olvidar que a los ovnis se les adjudicó un origen extraterrestre por parte de la prensa y de escritores poco rigurosos (teoría ésta que sustenta actualmente la mayoría de los ufólogos) mucho antes de que se estudiaran académicamente. Incluso la popular forma y concepto de “platillo volante”, que dio forma a millones de informes en los años siguientes, pudo haber sido originalmente confundida y ser producto erróneo de redactores de titulares (2).
Vallée, cuyos primeros trabajos inspiraron mi dedicación personal y enfoque al estudio de los ovnis, ingeniosamente aboga por una "plataforma de datos discriminados y calibrados." Yo sería el primero en compartir mi propia base de datos FOTOCAT (3) con tal repositorio. Pero el problema clave aquí es la discriminación. Más allá de la sencilla criba preliminar de aviones, estrellas y planetas, globos sonda, bólidos, reentradas, lanzamientos de misiles y demás, debería acordarse un cribado de segundo nivel. Y es aquí ya donde la ideología o las creencias comienzan a afectar el proceso.
Como yo mismo he recorrido el camino que va desde la expectativa al escepticismo (de mente abierta), sé de primera mano de lo que estoy hablando. Es una especie de chip intelectual que uno debe cambiar: pasar de imaginar que las palabras (y creencias) de los testigos reflejan con fidelidad la realidad de una observación determinada, a la convicción de que la barra de error en el testimonio de los testigos es muy larga. La sorpresa, el miedo, los sentidos falibles, la imaginación, la propensión a inventar cuentos chinos, la búsqueda de publicidad o notoriedad, llámese como se quiera, pueden producir historias intrigantes que de ninguna manera describen lo que realmente ocurrió. Pero aquí emerge la gran línea divisoria. Un conductor de la ambulancia no confundiría la Luna con un ovni (4). Un reputado científico no se inventaría un encuentro cercano (5). Un experimentado piloto de avión no malinterpretaría objetos voladores convencionales (6-9). Un militar nunca trucaría una fotografía ovni  (10). Pero eso es lo que oímos diariamente, tanto por parte de ufólogos fanáticos, creyentes o crédulos como de estudiosos con formación y orientación científica. Es algo que no pueden admitir, en abierta contradicción con su adhesión al mantra universalmente establecido de que "la mayoría de los avistamientos son explicables." ¿Cuál es el completo y auténtico rango de error en la observación y conducta humana asociadas a las observaciones de ovnis? Esto representa el núcleo del problema porque la evidencia muestra que gente normal y corriente cuenta historias inventadas, engaña y embauca a otras personas, así como que gente bien entrenada en sus profesiones confunde y malinterpreta objetos o fenómenos naturales mucho más a menudo de lo que cabría esperar. Cuando finalmente te das cuenta de que esta no es una pregunta retórica, entonces tu mente es capaz de contemplar los avistamientos desde otra longitud de onda y los informes empiezan a caerse uno tras otro como un castillo de naipes. Y los informes de platillos volantes parecen simplemente un epifenómeno asociado a un determinado modo mental.
Así que, después de todo, volvemos al clásico axioma informático Garbage In, Garbage Out. ¿Cómo se cuantifica la fiabilidad de un profesional de alto nivel que informa de una abducción? ¿Cómo se clasifica un evento que termina siendo la estrella sirio? No es algo que yo precisamente deje de lado, cuando he trabajado activamente en la definición de estándares en este sentido (11), habiendo elaborado un sistema adoptado en la actualidad por la mayor organización ufológica del mundo, la estadounidense MUFON (12).
Hoy en día, cuando hemos recopilado datos suficientes y se han publicado sobre ellos multitud de trabajos de investigación, tenemos los medios y el conocimiento para reevaluar los patrones encontrados en el pasado. La "ley horaria" ha demostrado no ser más que una consecuencia de la combinación de hábitos sociales y condiciones de observación (13) y la "relación inversa" entre los informes de ovnis y la densidad de población, tal y como se expuso inicialmente, es un modelo incorrecto (14).
Pero estoy de acuerdo con Vallée en que el progreso requiere bucear en las principales bases de datos, y también en que la búsqueda de patrones debe ser una de las tareas más importantes del estudio OVNI/UAP del siglo XXI. Pero los patrones deben compararse sistemáticamente con una base de datos de casos resueltos para probar su originalidad y solidez, es decir, comprobar el problema de la indiscernibilidad (15).
En la ciencia moderna podemos encontrar ensayos que muestran resultados diferentes cuando se trabaja sobre el mismo conjunto de datos en bruto, pero los resultados rara vez son opuestos. Por el contrario, esto es exactamente lo que pasa en la ufología. A pesar de manejar fundamentalmente el mismo tipo de informes (nadie está en desacuerdo sobre la universalidad de las denuncias ovni), el estudioso francés J.F. Boëdec concluye que la información apunta "a un fenómeno nuevo con patrones estables, independientes del autoengaño grupal" (16), mientras que de mi propio estudio de más de cuatro décadas se infiere que, probablemente, no es un fenómeno genuino, sino un sumatorio de explicaciones más o menos banales, inmersas en un universo caótico de datos donde los malentendidos y la inadvertencia juegan un papel significativo. La ausencia de datos verificados y la recogida de datos distorsionados pueden explicar los casos no resueltos.
Hay otra diferencia fundamental en las formas de funcionar de la ciencia y la ufología. En ciencia se muestra un conjunto de hechos y se propone una hipótesis para racionalizarlos, la cual sigue siendo válida hasta que nuevos hechos la contradicen y aparece otra que la sustituye. A través de un enfoque científico, cuando analizamos los informes de ovnis y proponemos una hipótesis (Venus, una aeronave, la Luna, una reentrada, fotografías trucadas, etc.), tratamos de demostrar que ésta es la más adecuada o al menos que es una hipótesis coherente para explicar un suceso (ayudados por datos astronómicos, información aeroespacial o análisis técnicos). La mayoría de ufólogos escogen un enfoque  diferente que ‒en lugar de ver los informes de ovnis como "anomalías" neutras, una posición que puedo aceptar‒, asumen que los informes de ovnis son ejemplos de astronaves procedentes de las estrellas, de universos paralelos, viajeros del tiempo, etc., pero esto se presenta sin ningún tipo de verificación, que no sea una especulación o esperanza personal. (Naturalmente, esto no tiene nada que ver con el concepto generalmente aceptado por la comunidad astrofísica de la alta probabilidad de vida extraterrestre en el universo).
Para mí, y esto no es una idea preconcebida sino una conclusión empírica, la ufología debería centrarse en los testigos oculares, no en las declaraciones que ellos nos hacen. En el estudio de fotografías ovni, por ejemplo, esto resulta muy evidente. Examinamos un relato y una foto. Después de mucho trabajo en el análisis del presunto avistamiento, nos damos cuenta de que la imagen no está relacionada con ninguna observación visual, ya que resulta ser sólo una imagen accidental, un defecto de la película o algún tipo de trucaje que expertos en fotografía pueden revelar. Trabajamos en un campo en el que el testigo es a la vez el instrumento de medida y la fuente de presentación de informes, siendo mayormente subjetivo. Somos culpables ‒después de tantos años‒ de no haber apreciado suficientemente el papel clave desempeñado por el observador, repleto de factores que le condicionan.
Vallée todavía conserva energía y optimismo sobre el futuro de la investigación. Yo mantengo la misma energía pero soy pesimista, aunque ciertamente dispuesto a desarrollar bases de datos, organizar la información y comprobar hipótesis. Pero, siendo realistas, ¿cómo podemos acordar un proceso definitivo de discriminación? Vallée sugiere que un grupo internacional de estudiosos con experiencia cree nuevas estructuras de datos. En esta fase, mi cooperación es plena y mis recursos están totalmente disponibles. En resumen, la estrategia de Vallée (2014) implica reexaminar al completo el fenómeno OVNI/UAP y abarca una revisión de arriba debajo de la historia de la casuística ovni. Sería un trabajo que haríamos nosotros mismos (con nuestros prejuicios e ideas subyacentes), una labor que a buen seguro superará nuestras vidas. ¿Es ese un escenario realista? Pero, ¿hay otras estrategias alternativas?
Estrategia Selectiva
Ofrezco una estrategia alternativa y, creo, más viable. Seleccionemos los ~100 mejores y más documentados (o potencialmente documentables) casos de todo el mundo de anomalías aéreas o a nivel del suelo, que describan fenómenos cuyas características parezcan desafiar los conocimientos actuales, que apunten a una visita extraterrestre o sugieran una alteración en el continuo espacio-tiempo. Busquemos científicos en la universidad, la industria, el gobierno o los ejércitos que tengan la experiencia y voluntariedad para investigarlos en profundidad. O financiemos un fondo para reembolsar su trabajo (mediante micro-financiación colectiva ‒crowdfunding‒ u otra forma). No sería un comité al estilo del de la Universidad de Colorado sino un gran grupo de profesionales de varios países contratados para que inviertan sus mejores capacidades en el análisis de los sucesos de mayor extrañeza. Serían científicos y eruditos sin relación previa con la investigación ovni e independientes. Aunque con un alcance limitado, esta alternativa me parece más práctica que la estrategia de Vallée porque ‒si se cuenta con los fondos precisos‒ el misterio podría quedar resuelto en un plazo máximo de 10 años, lo suficientemente cercano para que la mayoría lo podamos ver finalizado.
El papel del grupo de investigadores experimentados que Vallée describe sería muy importante en esta estrategia, en dos áreas principales: (a) la coordinación de todo el programa y (b) la preparación de una síntesis de toda la bibliografía generada sobre este tema, enfocada a hallazgos científicos y objetivos.
Algunos de nosotros ya hemos llegado a conclusiones provisionales o definitivas después de un estudio de décadas. Nos puede satisfacer personalmente, pero estoy convencido de que a muchos también les gustaría ver una solución globalmente aceptada para el enigma OVNI/UAP, ya sea como la manifestación de un contacto con inteligencia extraterrestre, o como un mito social carente de ninguna base física. En su magnífico trabajo, Vallée escribe: "la ufología no tiene ontología." Pero ¿y si en su lugar ocurre que "la ufología no tiene sustancia"? Se ha informado sobre fenómenos OVNI/UAP por lo menos desde 1947. La ciencia institucional ha descartado los ovnis. Muchos gobiernos han desclasificado sus archivos y los han entregado a los aficionados. Los militares han anunciado que este tema tampoco es suyo. Como recomienda Vallée, es el momento de diseñar una nueva estrategia para evitar 70 años más de ignorancia y frustración. Creo que es necesario un debate mundial con el fin de impulsar la estrategia óptima.
Valencia (España), febrero de 2015.
Referencias
(2) Herbert Strentz, A Survey of Press Coverage of Unidentified Flying Objects, 1947-1966 (disertación de doctorado en Periodismo), Northwestern University (Evanston, Illinois), junio de 1970.
(3) Gestionado por Vicente-Juan Ballester Olmos, FOTOCAT es un catálogo informatizado de observaciones OVNI/OVI a nivel mundial que incluyen la toma de imágenes en fotografía, cine, video o soporte digital. Una hoja de cálculo Excel contiene cerca de 12.000 registros (con 27 columnas de datos por entrada) para sucesos ocurridos (salvo excepciones por país o tema) hasta el 31 de diciembre de 2005. Este índice de caso se complementa con un archivo físico de la documentación escrita. Véase http://fotocat.blogspot.com.es/
(4) Juan Carlos Victorio Uranga,” Ambulancia "perseguida" por un extraño fenómeno aéreo”, http://misteriosdelaire.blogspot.com.es/2006/08/ambulancia-perseguida-por-un-extrao.html
(5) Irwin Wieder, “The Willamette Pass Oregon UFO Photo Revisited: An Explanation”, Journal of Scientific Exploration, Vol. 7, Nº. 2, 1993, pp. 173-198.
(6) H.H. Nininger, “Air Pilots and ‘Meteor Hazards’”,
(7) James Oberg, “Case Studies in Pilot Misperceptions of UFOs”,  
(8) GEIPAN, “Reentrée Atmosphérique 5 Novembre 1990”,
(9) Manuel Borraz Aymerich, “Venus, tráfico no identificado”,
(10) “North Mountain Summer 1966”, en Scientific Study of Unidentified Flying Objects, Daniel S. Gillmor (editor), E.P. Dutton & Co., Inc. (New York), 1969, pp. 270-273,
(11) Vicente-Juan. Ballester Olmos y Miguel Guasp, “Standards in the Evaluation of UFO Reports,” en The Spectrum of UFO Research, Mimi Hynek (editor), J. Allen Hynek Center for UFO Studies (Chicago, Illinois), 1988, pp. 175-182. Véase también:
(13) Julio Plaza del Olmo, "Modeling the law of times", Journal of Scientific Exploration. Aceptado para publicación (2015).
(14) Julio Plaza del Olmo, "A review on the relation between Population density and UFO sightings", Journal of Scientific Exploration. En revisión (2015).
(15) Denys Breysse, “La durée des Phénomènes ovni: aide à la discernabilité”, OVNI- Presence, 32, 1984-1975, pp. 22-34.
(16) Jean-François Boëdec, “Les Études Localisées de PAN”, CAIPAN Workshop, Poster No 28 (París), julio de 2014.
Agradecimientos
A Julio Plaza del Olmo y a Martin Shough por sus acertados comentarios.
Para referenciar este trabajo formalmente, cítese el siguiente enlace:
© Vicente-Juan Ballester Olmos Link

THE FUTURE OF UFOLOGY - by Vicente-Juan Ballester Olmos


Our dear friend and distinguished colleague Mr. Vicente-Juan Ballester Olmos --a UAPSG-GEFAI Member-- just sent a new article he wrote about The Future of Ufology.

We gladly reproduce his work and we urge our readers to make comments and send them to us to be published here.

THE FUTURE OF UFOLOGY
By Vicente-Juan Ballester Olmos
In the July 2014 CAIPAN workshop organized by GEIPAN (French CNES), Dr. Jacques Vallée delivered an interesting lecture entitled “UAP: A Strategy for Research” (1).  Vallée presented a good historical background to UFO databases as a basis to develop a number of future avenues of research. [UAP: Unidentified Aerospace Phenomena]
I would like to make some comments on this paper. The first is a general one: it highlights that after 68 years of modern UFO history, we do not know anything about the nature of an alleged UFO/UAP phenomenon. At this day, we are still starting from zero, because all basic questions regarding the phenomena are open and none is yet resolved, as Vallée points out by outlining a list of crucial “unanswered questions” that appertain to key topics like search for patterns, physics of the phenomenon, geography, socio-cultural impact, effect on human witness, and methodology & epistemology.
Is it ‒as Vallée proposes in the section “Obstacles to Analysis”‒ because “the phenomenon has demonstrated a level of complexity that challenges analysis and even rational description”? Or is it –my view– because there is not any genuinely new phenomenon in progress? It is evident that we can attest a failure in finding either long-lived statistical constants or admissible extraordinary evidence (material, recorded or observational) for a brand new type of physical or para-physical entity manifesting in our environment. What if UFOs were something more linked to our inner world than to the outer world? What if this wouldn’t have to do with complexity at all? What if it were simply due to the fact that we are actually handling a ∑phenomenon, where an infinite number of causes, stimuli, objects and processes, both natural and artificial (man-made) conjure up the false impression that every sighting belongs to a unique whole?
We cannot forget that UFOs were tagged as extraterrestrial by press and paperback authors (a theory currently accepted by most ufologists) long before it was academically studied. Even the popular flying saucer form and motif that shaped millions of further reports may have been originally wrong, created by headline writers. (2)
Vallée, whose early work inspired my personal dedication and approach to the UFO study, cleverly advocates for a “platform of screened, calibrated data.” I would be the first to hand my own FOTOCAT databank (3) to any such repository. But the key problem here is the screening. Beyond the preliminary, simple discrimination of aircraft, stars & planets, balloons, fireballs, reentries, missile launches and so forth, we should agree on a second-level screening. And here is where ideology or belief commences to affect the process.
As I have walked myself the route from expectancy to open-minded skepticism, I know firsthand what I am talking about. It is sort of an intellectual chip you must change: from imagining that the witness words (and beliefs) truly reflect the reality of a given observation, to the conviction that the error bar in the witness testimony is very long. Surprise, fear, mistaken senses, imagination, tall tale propensity, publicity seeking, you name it, may produce intriguing stories that do not relate to what actually occurred. But here the big divide emerges. An ambulance driver cannot mistake a UFO by the Moon. (4) A well-established scientist cannot invent a close encounter. (5) Experienced airplane pilots cannot misinterpret flying objects. (6-9) A military man cannot fake a UFO photograph. (10) You hear that both from fanatic, gullible and credulous ufologists and from scientific-oriented students. They cannot admit it, in contradiction to their adherence to the recognized mantra that establishes that “most sightings are explainable.” What is the real full range of observational error and human conduct associated to UFO sightings? It represents the core of the enigma because the evidence shows that sane, sober people spin tales, fool and deceive fellow humans, and that well-trained people misinterpret unexpected objects or natural phenomena much more often than might be imagined. When you finally realize that this is not a rhetorical question, then your mind is able to contemplate sightings under another wavelength, and reports start to fall one after another as a house of cards. And flying saucer reports look like just an epiphenomenon associated to a certain mental mode.
So we are back to the old GIGO anthem, after all. How do you quantify reliability for a top professional who reports an abduction? How do you class an event that ends up being the star Sirius? Not something I dismiss, as I was one who actively worked on defining standards in this regard (11), a system presently adopted by the largest UFO organization in the world, the US-based MUFON. (12)
Nowadays, when enough data have been acquired and many research papers have been published on them, we have the means and the know-how to reevaluate past patterns. The “law of the times” has proved to be nothing but a consequence of the combination of social habits and observation conditions (13) and the “inverse correlation” between UFO reports and population density, as initially designed, is an incorrect model. (14)
But I agree with Vallée that progress requires diving into the major databases, and also that the search for patterns should be one of the most important exercises in 21st century ufology/UAP study. Patterns need to be systematically compared with the IFO database to test their originality and robustness, i.e., checking the problem of indiscernibility. (15)
In modern-day science we can find papers showing different findings when working with the same set of raw data, but rarely opposite results. On the contrary, this is exactly what happens in ufology. By working fundamentally with the same type of reports (no one disagrees about the universality of UFO reporting), French colleague J.F. Boëdec concludes that the record points to “a novel phenomenon with stable patterns, independent of group delusion” (16), while my own study over 4 decades infers that probably there is not a new phenomenon but a summation of explanations within a chaotic universe of data where misunderstanding and inadvertence figure significantly. Absence of verified data and distorted data collection can explain the “unknowns.”
There is another fundamental difference between the ways science and ufology operate. In science one shows a set of facts and proposes a hypothesis to rationalize them. It remains valid until new events contradict it and a new one is revamped. Through a scientific approach, when we analyze UFO reports and propose a hypothesis (Venus, an aircraft, the Moon, a reentry, faked photographs, etc.) we try to demonstrate this is a suitable or at least a coherent hypothesis to explain the occurrence (assisted by astronomical data, space records, or technical analysis.) A different approach is taken by most ufologists who ‒instead of seeing UFO reports just as neutral “anomalies”, a stand we can accept‒ assume that UFO reports are examples of vehicles coming from the stars, a parallel universe, time travelers, etc. but this is presented without any kind of verification, other than a personal speculation or hope. (Nothing to do with the concept of the high probability of extraterrestrial life in the universe, generally endorsed by the astrophysical community.)
For me, and this is not a preconception but an empirical conclusion, ufology must be an eyewitness-centered research, not report-centered. In the study of UFO photographs, for example, this is quite evident. We examine a story and a picture. After lots of work on the analysis of the presumed sighting, we find out that the image is unrelated to any visual observation, as it turns out to be just an accidental image, a film flaw or some sort of fake that photography experts can reveal. We work in a field where the witness is both the recording apparatus and the reporting station, most is subjective. We are guilty ‒after so many years‒ of not having noticed the chief role played by the observer, full of conditioning properties.
Vallée is still energized and optimistic about the future of research. I am also energized but pessimistic, although certainly willing to develop databases, organize the information and check hypotheses. But, realistically, how can we agree on a definitive screening process? Vallée suggests that an international cadre of experienced students creates new data structures. At this stage my cooperation is full and my resources plainly available. In summary, Vallée’ strategy (2014) implies a complete re-examination of the UFO/UAP phenomena, it encompasses a full review of the history of UFO events from top to bottom, a job to be done by ourselves (with our biases and emerging ideas), and a job that will exceed our own life-times. Is that a realistic scenario? But are there any other alternative strategies?
The Selective Strategy
I offer an alternate, more viable strategy. Let us select the best ~100 worldwide instances of well-documented or potentially documentable air or ground-level anomalies that describe a phenomenon whose features seem to defy current knowledge, point to an alien visitation or suggest an alteration in the space-time continuum. Let us look for scientists in the Universities, the Industry, the Government or the Military who have the expertise and volunteer to investigate them in depth. Or finance a fund to reimburse them for the job (crowdfunding or other.) Not any Condon-styled committee but a contracted large group of professionals based in several countries who invest their best capabilities in analyzing hard-core cases. Scientists and scholars unrelated to UFO research and independent. Although limited in scope it seems more practical than Vallée’ strategy because ‒if funds are in place‒ it could be resolved in a maximum of 10 years, soon enough for many of us to see.
The role of the cadre of experienced researchers Vallée described is paramount in this project, in two main areas: (a) the coordination of the whole program, and (b) to prepare a synthesis of all written bibliography generated on this topic, focused on scientific and objective findings.
Some of us have already reached tentative or final conclusions after a long-term study. It can satisfy us personally but I am convinced that many would also like to see a globally-accepted solution to the UFO/UAP enigma, either as the manifestation of ETI contact or as a social myth with no physical basis.  In his noteworthy paper, Vallée writes: “Ufology has no ontology.” But what if “Ufology has no substance” instead? UFO/UAP phenomena have been with us at least from 1947. Mainstream science has dismissed it. Governments have released their past classified archives to the amateurs. The Military announced it is not their cup of tea. As Vallée recommends, it is time for designing a brand new strategy to avoid 70 more years of ignorance and frustration. I believe a global discussion is required in order to push the optimal strategy.
Valencia (Spain), February 2015.
References
(2) Herbert Strentz, A Survey of Press Coverage of Unidentified Flying Objects, 1947-1966 (a Ph.D. dissertation in Journalism), Northwestern University (Evanston, Illinois), June 1970.
(3) Managed by Vicente-Juan Ballester Olmos, FOTOCAT is a computer catalogue of worldwide UFO/IFO sightings including images been captured on film, picture, cine, video or digital format. An Excel spreadsheet contains almost 12,000 entries (27 data columns for every entry) for events occurred up to December 31, 2005 (with some national or theme exceptions.) An archive for paperwork documentation supports this case index. See: http://fotocat.blogspot.com.es/
(4) Juan Carlos Victorio Uranga,” Ambulancia "perseguida" por un extraño fenómeno aéreo”, http://misteriosdelaire.blogspot.com.es/2006/08/ambulancia-perseguida-por-un-extrao.html
(5) Irwin Wieder, “The Willamette Pass Oregon UFO Photo Revisited: An Explanation”, Journal of Scientific Exploration, Vol. 7, No. 2, 1993, pp. 173-198.
(6) H.H. Nininger, “Air Pilots and ‘Meteor Hazards’”,
(7) James Oberg, “Case Studies in Pilot Misperceptions of UFOs”,
(8) GEIPAN, “Reentrée Atmosphérique 5 Novembre 1990”,
(9) Manuel Borraz Aymerich, “Venus, tráfico no identificado”,
(10) “North Mountain Summer 1966”, in Scientific Study of Unidentified Flying Objects, Daniel S. Gillmor (ed.), E.P. Dutton & Co., Inc. (New York), 1969, pp. 270-273,
(11) Vicente-Juan Ballester Olmos and Miguel Guasp, “Standards in the Evaluation of UFO Reports,” in The Spectrum of UFO Research, Mimi Hynek (ed.), J. Allen Hynek Center for UFO Studies (Chicago, Illinois), 1988, pp. 175-182. See also:
(13) Julio Plaza del Olmo, "Modeling the law of times", Journal of Scientific Exploration. Accepted for publication (2015).
(14) Julio Plaza del Olmo, "A review on the relation between Population density and UFO sightings", Journal of Scientific Exploration. In review (2015).
(15) Denys Breysse, “La durée des Phénomènes ovni: aide à la discernabilité”, OVNI- Presence, 32, 1984-1975, pp. 22-34.
(16) Jean-François Boëdec, “Les Études Localisées de PAN”, CAIPAN Workshop, Poster No 28 (Paris), July 2014.
Acknowledgements
Thanks are due to Julio Plaza del Olmo and Martin Shough for their useful comments.
For formal reference purposes, this paper is to be linked as follows:

19 February 2015

PLASMAS VIVIENTES - un artículo del Dr. Massimo Teodorani, Astrofísico

Presentación

El Grupo de Estudio de Fenómenos Aéreos Inusuales, cumple su función de estudio y análisis de estos fenómenos, a través de la labor de cada uno de sus Miembros, allí donde están.

Estudiar estos fenómenos, no significa dedicarse meramente a ellos, sino abordar también temas conexos, entre los cuales --como hemos señalado muchas veces-- están la Aeronáutica, la Astronáutica, la Astronomía, la Biología, la Física, la Fotografía, la Meteorología, la Psicología, etc.

Dentro de los Fenómenos Aéreos Inusuales, ocupan un lugar preponderante, --y en parte motivador de la creación de nuestro Grupo-- los llamados "Fenómenos Luminosos Anómalos".

Respecto de estos últimos, una autoridad indiscutida en la materia, es el Astrofísico Dr. Massimo Teodorani.

Con su debida aquiescencia, es para nosotros un honor reproducir aquí un escrito que si bien data de cierto tiempo, no ha perdido en absoluto actualidad. 

Su título puede sorprendernos en primera instancia: "Plasmas Vivientes". 

El desarrollo del tema por parte del Dr. Teodorani va más allá de la mera constatación, medición y registro de los F.L.A. en el valle de Hessdalen, Noruega, y en varios lugares más del planeta. 

Al internarse en el conocimiento más intrínseco de las manifestaciones de plasma iónico, se descubre un principio universal que estaría en la quitaesencia misma de lo que es vida. 

He aquí entonces, el trabajo del Dr. Teodorani.


Plasmas Vivientes      Massimo Teodorani
Publicado en Sienza e Conoscenza (Ciencia y Conocimiento) n.23, Febrero 2008 pp.30-35



Estamos habituados a vivir en un mundo en que la materia tiene tres estados bien definidos: gaseoso, líquido y sólido. Es en medio de estos 3 componentes que nosotros conducimos nuestra vida, comenzando desde nuestro nacimiento como fetos orgánicos. La estructura orgánica de nuestros cuerpos está ella misma hecha de estos 3 elementos: esta es la materia viviente basada en el ADN y sobre su capacidad de auto-replicarse y de transmitir de una manera inteligente la memoria de una doble hélice que porta la información suficiente para ensamblar las proteínas de la célula viviente. Estructuras de este tipo pueden crearse sólo cuando se dan las condiciones justas: en particular la presencia de carbono y de agua, por medio de los cuales es posible crear de manera extremadamente eficiente las macromoléculas que luego llevan al nacimiento y la evolución de la vida, aquí en la Tierra y con toda probabilidad aún en otros mundos. Dejando una puerta abierta a las funciones del silicio en su potencial capacidad de llevar a la formación de estructuras vivientes en cualquier parte del universo y en condiciones totalmente particulares, quedamos aún convencidos que el mecanismo basado en la química del carbono es en absoluto el más universal para la formación de la vida. Y sabemos  que aún en el espacio interestelar pueden formarse moléculas orgánicas basadas en el carbono, como lo han demostrado muchas veces nuestras observaciones astronómicas. Hace milenios que el hombre estudia en varias formas el mecanismo de la vida, y sólo muy recientemente hemos descubierto el ADN y sus funciones. Hoy estamos en condiciones de describir adecuadamente el mecanismo de la vida, al punto tal que podemos no sólo leer sino  aún escribir (noticia recientísima procedente del descubrimiento del bioquímico Craig Venter) la estructura del ADN. Pero aún comprendiendo como se manifiesta el mecanismo de la vida,  todavía hoy no sabemos exactamente qué es ella.

Las interrogantes del tipo: ¿qué es la vida? se han vuelto más inquietantes cuando en Agosto de 2007 en los laboratorios de simulación numérica alemanes y rusos, surgió que cuando un plasma (una especie de sopa compuesta de electrones e iones libres) entra en contacto con una nube de granos de polvo finísimos, estos granos adquieren inmediatamente una carga eléctrica absorbiendo electrones del plasma que les rodea hasta formar un núcleo de electrones que a su vez atrae a los iones con cargas positivas del mismo plasma, dando lugar a los que han sido definidos como “cristales de plasma”.

Lo que de verdad impacta es que, guiados por las fuerzas electrostáticas, los granos de polvo se animan retorciéndose en estructuras helicoidales, mientras que el plasma queda polarizado. En estas condiciones los granos de polvo dentro del plasma adquieren características de auto-organización, desde el momento en que ellos, aún gracias al plasma en el cual están inmersos, comienzan a rotar en estructuras helicoidales eléctricamente cargadas la cuales terminan por atraerse mutuamente. Experimentos de este tipo se han efectuado desde fines de 1998 aún en condiciones de gravedad cero en las estaciones espaciales como la rusa Mir, pero se necesitaba la simulación de la dinámica molecular efectuada en computadora por  físicos como el alemán Gregor Morfill y el ruso Vadim Tsytovich para comprender bien qué es lo que sucede cuando una polvareda entra en contacto con un plasma, que está definido como el cuarto estado de la materia. Lo que realmente surge de estas investigaciones es que estos cristales de plasma asumen formas que rápidamente evolucionan en una doble hélice idéntica a la que caracteriza el ADN, y que muestra una excepcional habilidad auto-organizativa. Pero aún hay más, dado que esta forma es replicada en otros cristales de plasma como si esta forma se reprodujese transmitiendo un propio “código genético” a todo lo que le circunda. La simulación muestra efectivamente que estas hélices pueden tener dos configuraciones estables representadas por una espiral pequeña y otra grande, mientras que cada hélice contiene varias secuencias de estos dos estados: los investigadores piensan que esta característica dinámica permita a estas estructuras memorizar información,  en realidad las mismas puede dividirse, formar copias exactas, interactuar con espirales vecinas, e inducir cambios en otras espirales. Y todo nace de un vórtice en espiral de fuerzas electromagnéticas, un vórtice que se transmite en todo el entorno formando estructuras helicoidales idénticas a las que les han producido: la hélice representa una especie de código informativo, que culmina replicándose pasando cualquier transformación estructural de una generación a otra y para dar forma a estructuras siempre más complejas y estables. En esencia, tenemos un sistema físico donde las partículas de polvo son mantenidas unidas por fuerzas electromagnéticas que parecen precisamente contener un código del todo comparable a la información genética que tiene unida a la materia orgánica, con la característica de reproducirse exactamente como una célula viviente. En otras palabras, parece de veras que estas estructuras hechas de polvo y plasma sean verdaderamente y propiamente seres vivientes en capacidad de reproducirse y evolucionar, y para poderlo hacer son capaces aún de nutrirse famélicamente de todo el plasma que tengan a disposición.  

Esta fenomenología ha hecho pensar que el “código de hélice” sea realmente la parte distintiva que caracteriza al mecanismo de la vida y que, sobre todo, ésta pueda explicarse no solamente en la forma orgánica que hemos conocido siempre sino también en una inquietante forma inorgánica. Y efectivamente el mismo Gregor Morfill del Instituto Max Planck para la Física Extraterrestre no ha tenido dificultad en afirmar lo que sigue: “De nuestra simulaciones numéricas parece que ensamblando juntas partículas de polvo con un plasma  parece posible satisfacer la condiciones mínimas comúnmente aceptadas para definir el mecanismo de la vida, para lo cual basta obtener una suficiente concentración de polvo cargado eléctricamente y el proceso de auto-organización y de crecimiento puede ser activado: se concluye que complejas estructuras auto-organizadas de plasma exhiben todas las propiedades necesarias que les califican como candidatas de la materia inorgánica viviente”. Por lo tanto, los cristales de plasma son una forma de vida completamente inorgánica, que parece responder aún a las aspiraciones de algunos astrobiólogos estadounidenses cuando decidieron buscar indicios de aquella que ya llamamos “vida extraña”.

Ahora que conocemos la existencia de los cristales de plasma gracias a algunos experimentos efectuados en el espacio y a bien precisas y rigurosísimas simulaciones numéricas, sólo nos queda irlos a buscar en alguna parte. Parece que los lugares más adecuados se encuentran en el cosmos, y en particular en las nubes interestelares de polvo, en el medio circun-estelar o bien en los anillos de planetas como Saturno o Urano, todos ambientes ricos de partículas de polvo como de plasma. Y no olvidemos que el plasma representa el 99% de la materia en el universo. Estos son ambientes ideales porque en estas particulares condiciones los procesos electromagnéticos que llevan a la formación de códigos helicoidales no son particularmente perturbados por el efecto de la fuerza de gravedad.  Si bien en realidad las cosas están en estos términos, entonces este extraño mecanismo podría ser  ampliamente el más común en la generación de “estructuras vitales” en el universo, al punto tal de hacer sospechar que en las nubes interestelares no haya sólo moléculas orgánicas sino también estructuras activadas por el plasma y el polvo que se reproducen y evolucionan, quizás de manera inteligente; lo que sería como decir que las nubes interestelares podrían ser ellas mismas una forma viviente.  Con este propósito no se puede dejar de pensar en el famosísimo romance de la ciencia ficción escrito en 1957 por el gran astrónomo británico Fred Hoyle (el padre de la teoría cosmológica  del estado estacionario) donde una nube cósmica viviente e inteligente amenaza a la Tierra.

Hemos visto que las simulaciones en laboratorio sobre cristales de plasma parecen tener verdaderamente estructuras vivientes. Pero sabemos aún que la vida lleva a menudo a la inteligencia. Nos preguntamos entonces si estas estructuras podrían evolucionar de tal manera de llegar a ser inteligentes o sensibles.  Hay varios indicios que lo hacen pensar, y dos en particular: la característica misma de coherencia de los plasmas en cuanto tales, y ciertas manifestaciones de extraños fenómenos luminosos de plasma que se verifican de manera recurrente no en el espacio cósmico sino en algunos lugares de nuestro planeta.

El físico cuántico David Bohm se dio cuenta que un plasma parece representar un estado verdaderamente peculiar de la materia eléctricamente cargada, en el cual las partículas que lo componen (electrones e iones) parecen comportarse como un conglomerado inteligente con características ya sea individuales o colectivas, y con una configuración dinámica que hace pensar en la existencia de una “memoria” en el interior del mismo plasma donde aún las partículas más lejanas del centro de simetría de la nube de plasma parecer estar constantemente informadas de aquello que sucede en el centro. En el ámbito de estas sus investigaciones Bohm se dio cuenta muy pronto que a ejemplo de los electrones, una vez  que llegan a ser parte de un plasma, dejan de aparecer como partículas individuales y comienzan a comportarse como si fuesen parte de un todo más grande e interconectado, un mar de partículas que da la impresión de ser aparentemente vivo, inteligente y consciente  mediante las características de auto-regulación que se observan al estudiar el comportamiento ya sea en laboratorio como utilizando ecuaciones en un pizarrón. Llegados a este punto habría que pensar que un plasma, típicamente por vía de sus características del todo únicas, podría en particulares condiciones funcionar como una especie de “estructura neural”, en condiciones de recibir, elaborar y transmitir información de cierto tipo:  en otras palabras, podría comportarse como una especie de computadora.  Pero podría dar origen aún al fenómeno de la Vida, como las recientísimas investigaciones sobre cristales de plasma parecen demostrar. Prescindiendo del mecanismo de la vida, está la estructura misma altamente coherente de un plasma que podría aún funcionar como una especie de “caja de resonancia cuántica”, del mismo modo que los microtúbulos operan de manera orquestada en nuestro cerebro—en base a las exploraciones del matemático Roger Penrose y del neurofisiólogo Stuart Hameroff – determinan la formación de momentos de consciencia.  Intentemos imaginar que el mecanismo cuántico orquestado esté en condiciones de operar aún en el interior de las partículas de plasma y que por lo tanto podremos esperar no sólo una estructura viva, sino aún una estructura inteligente y consciente.

En situaciones totalmente particulares, como por ejemplo luego de un rayo o de la formación de extrañísimas condensaciones atmosféricas de plasma luminoso, es posible que el fenómeno de los cristales de plasma (o alguna cosa muy similar) se pueda verificar aún en nuestro planeta. Extrañísimas por cierto son ciertas coincidencias. Algunos fenómenos de luces, cuya naturaleza de plasma está claramente demostrada en el curso de investigaciones efectuadas en el valle de Hessdalen en Noruega y aún en otros lugares del mundo incluida Italia, parecen recalcar bastante fielmente los comportamientos de plasma y polvos interactuantes observados por Morfill y Tsytovich: esferas de luz que tienden a dividirse, a unirse, a multiplicarse, exactamente como lo haría una célula viviente.  Todo esto ha sido observado y documentado. Indudablemente se trata no de simulaciones sino de manifestaciones transitorias  de plasma realmente existente en nuestro planeta, cuando particulares condiciones  --como por ejemplo piezoelectricidad y la semi-conductividad de ciertas rocas--  en el subsuelo, lo consienten. Estos fenómenos de luces, cuando aparecen contemporáneamente en más de un punto de un mismo valle, parecen estar conectados entre sí, por cuanto frecuentemente tienden a reaccionar de común acuerdo cuando solo uno de estos globos es estimulado por fuentes electromagnéticas.  Lo que verdaderamente asombra es que el mecanismo de formación de estas esferas de luz contiene exactamente los mismos ingredientes de los cristales de plasma: un plasma y polvo atmosférico en forma de aerosol, con vapor acuoso que como catalizador genera procesos termoeléctricos-químicos al punto de confinar estas esferas de plasma. A veces se les ve desplazarse rápidamente en el cielo asumiendo verdaderas y propias trayectorias helicoidales, exactamente como los cristales de plasma de la simulación de Morfill y Tsytovich. Una cosa es cierta: estas esferas de plasma tienen la tendencia a multiplicarse y evolucionar, y lo hacen en tiempo del orden de minutos o aún de segundos.

Y no sucede sólo esto, ya que imprevistamente las esferas luminosas de plasma –en particular aquellas estudiadas en Hessdalen—pueden asumir formas perfectamente geométricas, como por ejemplo rectángulos y triángulos. En una primera impresión parecería que el plasma se comporta como los cristales de nieve organizándose en estructuras geométricas y simétricas, y esto no bastaría para hacer un organismo inteligente.  Pero evidencias que recurren constantemente desde siglos en muchísimas localidades del mundo, muestran que estas formas de plasma son atraídas por el ser humano y tienden a interactuar con él, como si estuviesen verdaderamente dotadas de verdaderas características de inteligencia y aún de consciencia, dado que parecen despertar en la mente de personas más receptivas extraños fenómenos que tienen mucho en común con la telepatía. Por ahora, se trata de testimonios, pero pronto verificaremos con experimentos cruciales que implicarán la medición directa y simultánea sea de parámetros biofísicos del cerebro como de las características electromagnéticas del fenómeno de luces en cuanto a tal.

Entonces, estructuras con muchísimas características similares a aquellas medidas en simulaciones numéricas sobre cristales de plasma, parecen ocurrir aún en nuestro planeta. Esferas de plasma que nacen de improviso y luego se reproducen y evolucionan en tiempos rapidísimos, asumiendo a veces formas geométricas e interactuando con el mismo ser humano. Son una de las más grandes fronteras de la física, donde la física misma –y ya no la biología – podría llegar a ser la protagonista en determinar exactamente qué cosa sea la Vida y con ella la inteligencia y la consciencia que de la misma parecen surgir de manera totalmente espontánea.
¿Qué sabemos ahora? Sabemos que: a) plasmas acoplados a partículas de polvo pueden adquirir características en todo similares al ADN; b) los plasmas son estructuras altamente coherentes y se comportan como componentes de un software de tal manera de hacer funcionar un programa inteligente bien preciso; c) formas más o menos estructuradas de plasma se manifiestan de manera recurrente como “fenómenos luminosos anómalos” en muchas parte de la Tierra, con la característica de “reproducirse” de la misma manera de la multiplicación celular y de interactuar con el ser humano.

Debemos ir al fondo del asunto, dado que las simulaciones numéricas computarizadas nos sirven sólo para describir matemáticamente ciertos determinados tipos de comportamiento: por lo tanto debemos estudiarlos mejor en nuestro ambiente. Es altamente probable que algunos fenómenos de plasma vistos (y en algunas ocasiones aún medidos) en nuestro planeta estén vinculados con la fenomenología de los cristales de plasma. Si pudiésemos demostrarlo, entonces podríamos aún encontrar que la forma más universal de Vida se basa realmente en la interacción entre las partículas subatómicas de un plasma –iones y electrones libres—y partículas microscópicas de materia esparcidas en todas partes del universo. En la Tierra como en los espacios interestelares de las nubes de materia difusa inmersa en los plasmas, en los anillos de planetas gaseosos hechos de partículas minúsculas alimentadas de los plasmas magnetosféricos de sus respectivos planetas gigantes, y aún en otros ambientes cósmicos que todavía no conocemos, podrían verificarse mecanismos que a su vez han estado en la raíz de la vida orgánica. Características bien definidas de los plasmas determinadas por su propia coherencia interna en condiciones particulares y favorables podrían aún asumir el aspecto de la inteligencia y de la consciencia, mientras que las acciones de los mismos plasmas podrían ser determinantes en el “plasmar” la materia misma tal como la conocemos, más allá de la vida como aún no la conocemos.

Referencias Bibliográficas e Internet.

1. Hoyle, F. (2003). La Nuvola Nera. Ed. Feltrinelli.
2. Silverman, J. (2007). “Are we Looking for Aliens in the Wrong Places?” (sito Web)
3. Teodorani, M. (2004) “A Long-Term Scientific Survey of the Hessdalen Phenomenon”. Journal of Scientific Exploration, Vol. 18, n. 2, pp. 217-251 (anche sito Web)
4.
Teodorani, M. (2007). Entanglement. Ed. MACRO Edizioni.
5. Teodorani, M. (2008). Sfere di Luce. Ed. MACRO Edizioni.
6. Tsytovich, V.N.; Morfill, G. E.; Fortov, V. E.; Gusein-Zade, N. G.; Klumov. B. A. & Vladimirov, S. V. (2007). “From plasma crystals and helical structures towards inorganic living matter”. New Journal of Physics, 9, p. 263 (sito Web)

Traducción especial y exclusiva para este blog del UAPSG-GEFAI por Milton W. Hourcade.