05 March 2022

A SWARM OF DRONES (UAS) INVOLVING THE DDG USS "PAUL HAMILTON"


The War Zone is a newsletter that gives important and responsible information about military activities. 

Here in our webpage we have mentioned and reported its material more than one time. 

For the same reason, we recommend that you read this article that shows how aerial crafts are flying in the operational area of the US NAVY in the Pacific Ocean.



Provided these UAS were not from the United States, the USS Paul Hamilton --a Destroyer of the Arleigh Burke Class-- could have annihilated many or all of them. But it didn't happen.

 

To us, this shows that those UAS highly probably were part of an experiment done by the U.S. itself. 

We invite you to go to:

https://www.thedrive.com/the-war-zone/44231/navy-releases-timeline-for-2019-uas-swarm-involving-warships-off-california

 

 

 



ENJAMBRE DE DRONES SOBRE DESTRUCTOR FRENTE A CALIFORNIA

La Marina libera cronología de misterioso “enjambre de UAS” que abarcó a navíos frente a California.

Una presentación informal muestra cómo un encuentro con el ejambre se dio, así como una imagen infrarroja que se supone muestra los vehículos.

Este es un extracto de un artículo escrito por ADAM KEHOE y MARC CECOTTI el 10 de Febrero de 2022, para la seria y bien informada publicación “The WARZONE”.


Nota: UAS es la sigla que corresponde a Unmanned Aerial Systems, Sistemas Aéreos No-tripulados

Respecto de esta nueva cronología, la misma muestra que el incidente comenzó alrededor de las 2:56AM Hora Zulu [hora militar], también conocida como Tiempo Medio de Greenwich (GMT) el 17 de Julio [de 2019] o 7:56 PM hora local del 16 de Julio.  Información de la Guardia Costera indica separadamente que el USS Paul Hamilton [un Destructor de la clase Arleigh Burke] dejó de transmitir su ubicación vía

Sistema de Identificación Automático [Automatic Identification System – AIS] aproximadamente 10 minutos antes de las 7:47 PM hora local. Los navíos de la Armada no están requeridos de transmitir vía AIS, y a veces se desconectan del transponder para reducir su rúbrica electrónica en situaciones de seguridad aumentada.

Aunque las anotaciones de cubierta no indican por qué el USS Paul Hamilton desconectó sus transponders de AIS, otros buques en circunstancias similares ese mes señalaron que desconectaron específicamente sus transponders de AIS debido a posible actividad de UAS. Adicionalmente, las bitácoras indican que el evento comenzó justamente luego que se apagaran las luces de navegación.

Al comienzo del incidente, la cronología indica que un UAS fue detectado a distancia de aproximadamente un milla náutica [1 kilómetro 852 metros]. Veinte minutos después, la cronología indica que dos UAS fueron vistos y uno de ellos cayó al agua. A las 8:26 PM hora local, se observaron múltiples UAS. El cronograma indica que el puente pudo ver luces rojas a destellos.


A las 8:50 PM hora local, el cronograma destaca un “enjambre de UAS”.  Por las 9:11 PM el cronograma señal que uno de los objetos
estaba directamente encima a 2.000 pies [600 metros].  Apenas un minuto después, todos los objetos parecieron cambiar de rumbo y se alejaron del navío a 60 nudos, o 69 millas por hora [97 kilómetros por hora]. 

Sin embargo, ocho minutos después, los UAS fueron nuevamente

vistos detrás del buque. El último acontecimiento anotado en la imagen es cuando uno de los UAS cruzó al navío a aproximadamente 600 metros. En total, el suceso pareció durar desde las 7:56 PM hora local hasta las 10:329 PM. O sea un total de dos horas y 49 minutos.

===========

COMENTARIO:  Este acontecimiento –y seguramente otros de cuya ocurrencia carecemos de información—  muestra  la reiterada presencia de aparatos volantes operando en la zona del Pacífico utilizada por la Marina de Guerra de EE.UU. para sus prácticas militares.

Si estos drones fuesen de otro país y no de EE.UU., la capacidad de fuego del Destructor habría bajado a más de uno, pero al Capitán del USS Paul Hamilton obviamente no dio orden de ataque. Y ese enjambre que pudo hacer una serie de detecciones sobre las características del Destructor, se fue del lugar finalmente.

Los responsables de los drones hicieron su práctica y entrenamiento. El Destructor sirvió a esos efectos, sin que la propia gente del navío fuese avisada, o si el Capitán lo sabía o averiguó, no dijo nada al respecto.

En resumen, desde nuestro punto de vista, una buena prueba de la capacidad de los drones,  y de la reacción de los hombres de mar.

Milton W. Hourcade - traducción especial para los miembros del GEFAI de habla hispana.

 

 

19 February 2022

ENGAÑOS EN ALTA MAR

El 9 de Febrero de 2022, hemos dado la bienvenida a un nuevo integrante de nuestro Grupo internacional, el Piloto de marina mercante y Profesor de Astronomía Fernando Albornoz.

Casi enseguida, Fernando ha tenido a bien enviarnos un artículo sobre su experiencia de piloto, y nos dice de la incertidumbre entre lo que se ve, lo que se cree haber visto y de lo que realmente está ahí, si es que ahí hay algo y también que el ojo electrónico del radar muestra a veces eso que no existe.”

Por eso consideramos muy apropiado dar cabida a su artículo.

No crean que voy a contarles aquí experiencias con el pulpo gigante al que llaman “Kraken”, tiburones gigantes, el dios Neptuno o sirenas, que también las tuve pero que redactaré convenientemente en alguna otra publicación si es que ustedes lo demandan.

Prefiero por ahora comentarles de lo mucho que las circunstancias del momento pueden afectar la percepción y el razonamiento durante una guardia de navegación, que si es por la noche resulta peor aún porque a veces se ve lo que no existe y otras lo que existe no se ve.

Para entender la situación, los pilotos tenemos 8 horas de guardia a diario y fuera de ellas cada uno tiene tareas específicas a atender.

Las 8 horas de vigilancia se dividen en 2 turnos de 4 hs a menos que falte un piloto y haya que hacer 6 hs por turno, algo con lo que me tocó cumplir y que resulta más estresante aún.

En el mar la única polución lumínica nocturna es la producida por la Luna, al menos en altamar y la visibilidad puede verse afectada por chubascos o niebla. Y pese a la existencia de vigías atentos, hubo accidentes por no haberse visto eso contra lo cual se podía colisionar. 

A diferencia de un automóvil un barco no tiene frenos y en aguas abiertas toda maniobra debe hacerse sin variar la velocidad y es por eso que hay accidentes a pesar de la lentitud con que suelen desplazarse las naves en el mar.

Cuando los británicos en tiempos de la 2da Guerra mundial inventaron el RADAR (Radio Detection And Ranging), se pudo determinar la presencia de objetos próximos aún con niebla cerrada. Si el Titanic hubiera contado con uno de estos ingenios electrónicos, puede que no terminara de la desastrosa forma en que lo hizo. Es que quienes hemos piloteado barcos sabemos lo duro que es experimentar la incertidumbre entre lo que se ve, lo que se cree haber visto y de lo que realmente está ahí, si es que ahí hay algo.

Hace mucho navegando por el Índico, creí ver una luz en proa justo en el hueco entre las dos grandes torres de las grúas de cubierta. Dudé pues cuando tomé los binoculares ya no la volví a ver. Pero de pronto apareció fugazmente para volver a desaparecer. Apenas se la notaba. 

¿Había algo allí o era mi imaginación? Pues ¡sí que había! Era un bote del tipo sampán alumbrado con un farol a queroseno. Apenas tuve tiempo de esquivarlo. Pasé muy cerca y hasta la pequeña embarcación quedó luego en la estela que dejaba el barco.

Pero volvamos al radar.

La antena que es a la vez emisora y receptora de señales gira realizando un barrido y enviando pulsos electromagnéticos que rebotan contra los objetos y vuelven al receptor marcando un “eco” en la pantalla. Si el objeto no es metálico, puede que absorba la energía de la onda de radio y el radar no lo capte, por eso las embarcaciones de madera o fibra suelen colgar en el palo un cuerpo de metal con varias caras que obra como espejo para que la señal rebote y así pueda ser captada y aparezca el eco en la pantalla.

Lo anterior nos deja ver que el instrumento padece de algunas imprecisiones y por eso el navegante debe siempre estar atento. En lo que conté anteriormente sobre el sampán, el radar no lo había registrado.   

Este aparato es en todo caso una “ayuda” no existiendo nada llamado “navegación por radar”. No obstante más allá de su función previsora de colisiones, se lo usa de forma muy práctica para situar la nave cuando se navega próximo a la costa y los perfiles de ésta  aparecen bien definidos en la pantalla de modo que se pueda establecer una distancia y una dirección a un punto bien identificado como puede ser por ejemplo una punta, un islote o un cabo.

La imagen que acompaña este relato es un dibujo que hice de lo que es una pantalla de radar donde se interpretan los ecos. La llamada “línea de fe” marca el sentido de avance (rumbo) y como pueden ver, hay un objeto detectado en la proa de nuestro barco que ocupa el centro de la pantalla. Pues entonces hay que tomar los binoculares para identificar qué es eso con lo que podemos chocar…el radar lo detecta pero no dice lo qué es.

Pues muchas veces ocurría que otro objeto parecía perseguirnos. Cuando yo miraba hacia popa, no lograba verlo! ¿Un barco fantasma sin luces? ¿Un OVNI a nivel del mar? …¿un dementor de Azkavan?

Nada de eso...solo un "eco falso", algo común en este instrumento y que el operador debe reconocer. Se dan por varias razones entre ellas por rebotes de los pulsos electromagnéticos en los propios palos del buque. Así que cuando uno llegaba a un nuevo barco, debía familiarizarse con los instrumentos y ver cuáles eran sus mañas.

Cada cual tiene sus grandes ventajas pero también sus problemas. Recuerdo un radar que daba un falso eco pero no como el del dibujo sino corrido más hacia la izquierda de la pantalla.

Los testimonios de los pilotos en cuanto a sus avistamientos, sobre todo los nocturnos, no son muy confiables que digamos. Yo he tenido algunos...vi luces asomar y elevarse en el cielo. Vi flotando en el océano eso que no siempre era real. Es que tanto el cansancio como la tensión provocada por estar vigilante a cargo de la seguridad de la nave y los tripulantes que duermen en sus cabinas en cubiertas por debajo de la timonera, causan esos desatinos. Y no bien se avista algo, el Piloto está obligado a identificar qué es eso que apareció y si hay riesgo de chocarlo.

Las luces que subían eran estrellas saliendo por oriente, algo muy difícil de observar puesto que por curvatura atmosférica, el horizonte resulta  ópticamente más denso en moléculas de aire y por ende más nuboso y difuso. Pero aquella noche era espectacular puesto que el cielo estaba desde el cenit al horizonte completamente despejado de toda suerte de nubes.

Y hablando de nubes, en ocasiones éstas conforman accidentes geográficos falsos  como islas y perfiles de costas que hasta pueden apreciarse mismo desde tierra.

Otros objetos inexistentes eran el resultado de reflejos de luces del mismo barco. Y hasta los marineros vigías que en la noche me acompañaban, sufrían también de estos engaños…así que yo no estaba loco…cansado y tenso puede ser…pero loco ¡no!

¡Nunca se me ocurrió que alguna nave extraña nos estuviera siguiendo! No tendría sentido seguir a un barco cuya carga no eran ni armas ni sustancias radiactivas y cuya ruta era pública. Aunque aeronaves de la OTAN no ocultaban que nos vigilaban muy de cerca pues volaban a muy baja altura para identificarnos.

Supongo que todo lo anterior, en un avión, debe ser más vertiginoso, ¡más si es un avión de combate! La tensión de esos pilotos debe ser bastante mayor que la mía en aquellos barcos de carga lentos donde 35 km/h es una rápida velocidad!

Y como antes dije, también el ojo electrónico del radar muestra a veces eso que no existe.

 

Fernando Albornoz

Piloto de Marina Mercante


 COMENTARIOS 

Leopoldo Zambrano Enríquez, desde México:  Excelente entrada.

Carlos Demaría, desde Argentina: Estoy completamente de acuerdo con los comentarios del Sr. Fernando                                                         Albornoz.