16 March 2015

COMENTARIO A “EL FUTURO DE LA UFOLOGÍA”




Milton W. Hourcade, co-fundador del C.I.O.V.I. presenta su comentario a la propuesta sobre “El Futuro de la Ufología” planteada por Vicente-Juan Ballester Olmos.
Hemos exhortado a otros ufólogos a hacer lo mismo y hemos ofrecido este blog para ello, pero hasta ahora, nadie ha dicho una palabra, lo cual no me parece justo para la importante reflexión hecha por nuestro colega y amigo VJBO.
A riesgo de equivocarme en algo, o de decir cosas que no gusten, aquí continúo el diálogo iniciado por Ballester Olmos. Diálogo al que –una vez más—  invito a participar a otros ufólogos en quienes estoy pensando, pero no los nombro para no comprometerles.
En primer lugar, me voy a permitir señalar dónde discrepo con Vicente-Juan, y luego, en qué concuerdo.
La discrepancia fundamental y general, es con la propuesta del Dr. Jacques Vallée, a quien tengo por uno de los más brillantes pensadores en torno al tema de los OVNIs.
Vallée es hombre de informática, y entonces, es natural que él piense que el futuro de la Ufología radica en construir una buena base de datos, para analizarla y extraer conclusiones definitivas.
Siempre he criticado las bases de datos como el UNICAT, y el propio archivo cibernético de Vallée, porque si esos catálogos y las estadísticas que de ellos surgen, contienen denuncias de OVNI, pero no sola y exclusivamente casos irreductiblemente calificados como OVNI luego de una meticulosa y concienzuda labor de investigación y estudio, pues esos catálogos son un perdedero de tiempo y no sirven para nada.
De ahí que hay que aplicar una criba, hay que establecer un filtro racional elemental. Sólo un catálogo compuesto por casos bien investigados tendría el valor de aportar datos que nos podrían tal vez, dar un perfil real del fenómeno ante el cual estamos.
Pero el tema se transforma en algo inalcanzable y complejo, porque lamentablemente hemos desperdiciado 68 años sin lograr que la Academia, aceptara tratar al fenómeno OVNI bajo la consideración multidisciplinaria que merece, y aún peor, sin crear cursos a nivel universitario para formar investigadores y estudiosos del tema.
Entonces, todo ha sido una improvisación, de cabo a rabo. Tanto a nivel oficial cuanto mucho más a nivel privado. Sí, habemos quienes hemos realizado una gran experiencia en la materia, acumulado pericia, y tenemos por tanto una idoneidad adquirida en el tratamiento del tema.
Pero, ¿qué grado de confianza puedo tener respecto de lo que un investigador haya hecho en su tarea, por ejemplo para MUFON –organización muy dada a afirmar de antemano el carácter extraterrestre de los OVNIS?
Es evidente que antes que seleccionar casos, tenemos que seleccionar investigadores, porque de éstos va a depender en muy buena medida el resultado obtenido de la investigación, análisis y conclusión de una denuncia original de Ovni.
Digámoslo con simpleza y realismo: a fulano le creo, confío en sus criterios. A zutano no, no puedo confiar en esta persona. Y ahí se juega el tema todo.
Si reunimos no 100, sino una treintena de buenos casos de todo el mundo, pero bien investigados, y sin explicación convencional posible luego de haber agotado todas las posibilidades, entonces estaremos cara a cara con el fenómeno, y veremos en qué consiste, qué características tiene, etc. 
La adjudicación del origen ET de los Ovnis
Dice Ballester Olmos: “No podemos olvidar que a los ovnis se les adjudicó un origen extraterrestre por parte de la prensa y de escritores poco rigurosos (teoría ésta que sustenta actualmente la mayoría de los ufólogos) mucho antes de que se estudiaran académicamente.”
El origen extraterrestre no fue adjudicado “por parte de la prensa y de escritores poco rigurosos”.  Fue una típica operación psicológica (psyop) creada por la Inteligencia de la  Fuerza Aérea de Estados Unidos, y que tuvo como principal vocero al Mayor (Ret.) del Cuerpo de Infantes de Marina, Donald Keyhoe, y a su organización creada por la CIA, el NICAP.  En mi libro “OVNIs: La Agenda Secreta” así lo expongo, documento y demuestro.
Por supuesto que una vez echado a andar el mito, tuvo inmediatamente repercusiones deliberadamente buscadas, --la andanada de libros, artículos en revistas y películas de ficción mostrando “platillos volantes”, todo muy bien estudiado y descrito en el libro “UFOs & Alien Contact – Two Centuries of Mystery” (OVNIs & Contacto Extraterrestre – Dos Siglos de Misterio”, 1998, Prometeus Books, Nueva York, 408 páginas, escrito por Robert. E. Bartholomew, investigador de Sociología en la Universidad James Cook en Queensland del Norte, Australia, y George S. Howard, Profesor de Psicología de la Universidad Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos.
Y como consecuencia de ello, el público en EE.UU. y luego los interesados que fuimos surgiendo en diferentes países, mordimos el anzuelo y primero también sostuvimos ese origen extraterrestre que luego el trabajo de investigación se encargó de demoler categóricamente.
Los testigos y la validez de los testimonios
Al respecto Ballester Olmos señala: “la evidencia muestra que gente normal y corriente cuenta historias inventadas, engaña y embauca a otras personas, así como que gente bien entrenada en sus profesiones confunde y malinterpreta objetos o fenómenos naturales mucho más a menudo de lo que cabría esperar.”
 
Por el contrario, he señalado en más de una ocasión que gracias a la fidelidad de la descripción de lo avistado, eso nos ha permitido concluir un caso. 
Pero también he indicado que el testigo no es un sujeto aislado de la influencia que la sociedad y la cultura ejercen sobre él. De modo que el testigo hace la denuncia porque considera que vio algo extraño que para él no tiene una explicación lógica. Ahí entra la tarea del investigador.
En mi artículo “DOS PREMISAS FUNDAMENTALES: Las apariencias engañan -  Las cosas son lo que son y no su interpretación” digo: “La experiencia indica que en general los testigos describen con bastante exactitud lo que han visto, pero son llevados por factores mayormente culturales y de condicionamiento psicológico, a interpretar eso que han visto, atribuyéndole una identidad errónea.
Es propio de la labor del investigador, saber separar ambos factores, y aprovechando el mayor grado de fidelidad en la descripción brindada de lo visto, procurar establecer la verdadera identidad del fenómeno u objeto que motivó la denuncia OVNI.  Todo ello necesariamente complementado con un estudio de las circunstancias que rodearon lo acontecido, la búsqueda de otros testigos, y la verificación de información técnica que permita dilucidar el caso.”
Las únicas denuncias que han sido fraudulentas –en la experiencia del CIOVI—  han sido las referidas a fotografías. Invariablemente los testigos han inventado historias para respaldar los trucos que han realizado. Y me estoy refiriendo a fotografías en blanco y negro o en color, usando película.
Actualmente ocurre algo muy diferente. Alguien sale al aire libre, y toma fotos de distintos motivos. Cuando las va a ver en su computadora, ¡oh sorpresa! descubre un “objeto” o varios, que ni siquiera vio. Lo bueno es que algunas de estas personas acuden a los investigadores, y un análisis de las tomas permite establecer la identidad de lo fotografiado, generalmente aviones, pájaros y hasta mariposas.
Claro, muchos otros, desaprensivamente, suben a YouTube un video, o a una página web una foto y muy sueltos de cuerpo ya titulan “eso” como “ovni”. Una simple demostración de ignorancia y de obsecuencia irracional con el mito ET.
Concuerdo con Vicente-Juan respecto a que “gente bien entrenada en sus profesiones confunde y malinterpreta objetos o fenómenos naturales mucho más a menudo de lo que cabría esperar.”
Y en este rubro me permitiría señalar a los pilotos de aviones –tanto civiles como militares. Pero también cabría añadir a algunos científicos que a pesar de serlo, caen en tontos errores conceptuales. Y al respecto no voy a citar un nombre que es paradigmático, por cuanto la persona ha fallecido.
Lo que sabemos

 Dice en una fuerte autocrítica Ballester Olmos:
“quiero resaltar que después de 68 años de historia moderna de los ovnis, no sabemos nada acerca de la naturaleza de un supuesto fenómeno OVNI/UAP. A día de hoy, todavía seguimos partiendo de cero, porque todas las preguntas básicas sobre este fenómeno están abiertas y ninguna de ellas ha sido resuelta, como el mismo Vallée señala al esbozar una lista de “preguntas sin respuesta” que son cruciales y que pertenecen a temas clave como la búsqueda de patrones, la física del fenómeno, la geografía, el impacto sociocultural, el efecto en el testimonio humano y aspectos de metodología y epistemología.”
 
El Dr. Vallée quiere mantener un misterio y me parece que busca razones para hacerlo misterioso, y considero respetuosamente, que la realidad es diferente.

El fenómeno OVNI involucra más de un tipo de fenómenos, y no sólo el de los “platillos volantes”. Pero, en términos por ejemplo de los Fenomenos Luminosos Anómalos, hemos llegado a saber mucho, gracias a los trabajos de una cuarentena de científicos e investigadores, entre los cuales se destaca el trabajo del Astrofísico Dr. Massimo Teodorani (miembro del UAPSG-GEFAI), así como el de quienes están involucrados en el estudio del Valle de Hessdalen en Noruega, y de otros tantos puntos geográficos bien precios del planeta.

En cuanto a la geografía, así como al impacto sociocultural, creo que se ha testimoniado y escrito harto suficiente.

Respecto a la búsqueda de patrones, me parece que también hay mucho elaborado, y no especulativo. La nocturnidad del fenómeno es abrumadora, por ejemplo. Su capacidad de aparecer como de la nada y desaparecer en la nada, también. Esto sólo por señalar dos aspectos bien constatados en todo el planeta.

De los aspectos de metodología y epistemología, nosotros los investigadores y estudiosos somos responsables.

En lo personal, mi libro “Elementos de Ovnilogía – Guía para la Investigación” ha querido ser un aporte básico y sensato acerca del método de investigación, estudio y evaluación a emplear, que –de haberse adoptado universalmente—nos daría la seguridad y una base firme para valorar los casos culminados con la clasificación “OVNI”.

En tanto sigo enviando con frecuencia gratuitamente el libro a todo quien me lo solicita vía Internet, espero que sus criterios se adopten en España, Chile, Perú, México y Argentina, países desde donde me han llegado pedidos de la obra.

Mis mayores concordancias



Según el Dr. Vallée: “el fenómeno ha demostrado un nivel de complejidad que desafía el análisis e incluso la descripción racional

Ballester Olmos por su parte indica que no se trata de complejidad sino que “en mi opinión‒ no hay ningún fenómeno realmente nuevo en la casuística”.

Y aún va un paso más allá, Ballester Olmos plantea esta interrogante: ¿Qué pasa si los ovnis son algo más relacionado con nuestro mundo interior que con el mundo exterior? ¿Qué pasa si esto no tuviera nada que ver con la complejidad en absoluto? ¿Y si ello se debiera simplemente al hecho de que en realidad estamos manejando un fenómeno, donde un número infinito de causas, estímulos, objetos y procesos, tanto naturales como artificiales (hechos por el hombre) provocan la falsa impresión de que todos los avistamientos proceden de un mismo y único principio?

Más de una vez he dicho que el categorema OVNI, sirve como un comodín, como una gran bolsa a la que se echa todo lo aparentemente inexplicable o extraño, aunque eso que se echa dentro, no tenga inclusive ninguna conexión entre sí.

Concuerdo plenamente con la interrogante planteada por Ballester Olmos, que en lo que me es personal la transformaría en una afirmación. Porque eso es lo que ha estado sucediendo hasta ahora.

Más adelante, VJBO afirma: “los informes de platillos volantes parecen simplemente un epifenómeno asociado a un determinado modo mental”.

Exactamente, y ese es el modo mental creado por el mito E.T. Ahí está el resultado pragmático y constatable de la operación psicológica emprendida décadas atrás. O sea, el meme que se creó en 1952, y que continuó de ahí en más, haciéndose más complejo, con nuevos elementos que lo fueron nutriendo a lo largo del tiempo, hasta el llano actual, donde ya no ocurre nada.

Constata asimismo Ballester Olmos: “de mi propio estudio de más de cuatro décadas se infiere que, probablemente, no es un fenómeno genuino, sino un sumatorio de explicaciones más o menos banales, inmersas en un universo caótico de datos donde los malentendidos y la inadvertencia juegan un papel significativo”.

Añadiría, donde la ignorancia enfatuada de algunos, la irracionalidad cuasi fanática de otros, el interés de quienes siguen explotando comercialmente el tema en beneficio propio, y algunos intereses públicamente no confesados de agencias de inteligencia, siguen aportando elementos para sustentar el mito.

En medio de este panorama, de este “universo caótico” o casi, no puede dejarse de ver el papel cumplido por la prensa. Una prensa que ha colaborado con los investigadores cuando ha aportado datos para ubicar a los testigos, o anticipado relatos, y otros elementos, pero una prensa que –cuanto más amarillista peor—ha sido nefasta cuando ha generado en personas psicológicamente influenciables, todo el ámbito propicio para que terminaran formulando denuncias de OVNI, implicando un trabajo extra e innecesario por parte de los investigadores.

La prensa inescrupulosa que sólo busca aumentar el tiraje o vender bien el programa de TV, acude a estas bajezas sin medir ni pensar en el daño cultural que causa.

También concuerdo con mi ilustre amigo valenciano en que: “Se ha informado sobre fenómenos OVNI/UAP por lo menos desde 1947. La ciencia institucional ha descartado los ovnis. Muchos gobiernos han desclasificado sus archivos y los han entregado a los aficionados. Los militares han anunciado que este tema tampoco es suyo.”

Cuando hay quienes aún se afanan por la “desclasificación” de archivos oficiales, o sea, quitarles el carácter de secreto de los mismos, con lo que estoy en un todo de acuerdo, porque no hay en esta materia nada que ocultar, es cierto también que el BlueBook, la inteligencia aérea del Reino Unido, España, y GEIPAN han abierto sus archivos oficiales, ¿y qué?, pues que no ha pasado nada. No ha surgido nada extraordinario y significativo como para concluir que efectivamente estamos ante la presencia de algo verdaderamente “no de este mundo”.

En lo personal, pienso que se vieron en las primeras décadas, algunos artefactos aéreos inusuales, producto de una tecnología basada en una física diferente a la usualmente conocida y aceptada, creados por parte de un grupo humano reducido, apartado, y altamente especializado. Pero el uso de esos aparatos, terminó no siendo redituable ni conveniente, y tal vez, esa generación de una “civilización otra” al decir de Joseph P. Farrell, ya ni siquiera está entre nosotros.

Ballester Olmos culmina expresando lo siguiente: “Como recomienda Vallée, es el momento de diseñar una nueva estrategia para evitar 70 años más de ignorancia y frustración. Creo que es necesario un debate mundial con el fin de impulsar la estrategia óptima.”

Estoy totalmente de acuerdo con el debate planteado, y creo que un núcleo selecto de investigadores tendremos que volver a dialogar tal vez en el marco de una Segunda CAIPAN, o bien mediante foros vía Skype o algo similar.

El tema es ¿qué estrategia elegir? ¿Acaso la de la base de datos es la mejor?, y si no lo fuere ¿qué otra podría arrojar resultados concretos, y no dentro de 10 años sino dentro de 2 o a lo sumo 3?

Los Ufólogos/as tienen la palabra.

Milton W. Hourcade
Virginia, Marzo de 2015.










05 March 2015

EL FUTURO DE LA UFOLOGÍA - por Vicente-Juan Ballester Olmos

Nuestro querido amigo y distinguido colega el Sr. Vicente-Juan Ballester Olmos (Miembro del UAPSG-GEFAI) acaba de enviar un artículo que él escribió acerca de El Futuro de la Ufología.

Con gusto reproducimos su trabajo y exhortamos a nuestos lectores a hacer comentarios y que nos los envíen para ser publicados aquí.

EL FUTURO DE LA UFOLOGÍA
Por Vicente-Juan Ballester Olmos
En un seminario organizado por el GEIPAN (CNES francés) en julio de 2014, el Dr. Jacques Vallée pronunció una interesante conferencia titulada "UAP: una estrategia para la Investigación" (1). Vallée presentó en detalle los antecedentes históricos de las bases de datos de informes ovni, como punto de partida para desarrollar una serie de futuras líneas de investigación. [UAP: Unidentified Aerospace Phenomena, fenómenos aeroespaciales no identificados]
Me gustaría hacer algunos comentarios sobre este documento. El primero es de tipo general: quiero resaltar que después de 68 años de historia moderna de los ovnis, no sabemos nada acerca de la naturaleza de un supuesto fenómeno OVNI/ UAP. A día de hoy, todavía seguimos partiendo de cero, porque todas las preguntas básicas sobre este fenómeno están abiertas y ninguna de ellas ha sido resuelta, como el mismo Vallée señala al esbozar una lista de "preguntas sin respuesta" que son cruciales y que pertenecen a temas clave como la búsqueda de patrones, la física del fenómeno, la geografía, el impacto sociocultural, el efecto en el testimonio humano y aspectos de metodología y epistemología.
¿Es ‒como Vallée propone en la sección "Obstáculos para Análisis"‒ porque "el fenómeno ha demostrado un nivel de complejidad que desafía el análisis e incluso la descripción racional"? ¿O es ‒en mi opinión‒ porque no hay ningún fenómeno realmente nuevo en la casuística? Es evidente que podemos dar fe de un fracaso en la búsqueda de constantes estadísticas duraderas o en pruebas extraordinarias admisibles (materiales, grabadas u observadas) de un nuevo tipo de ente físico o para-físico que se manifieste en nuestro entorno. ¿Qué pasa si los ovnis son algo más relacionado con nuestro mundo interior que con el mundo exterior? ¿Qué pasa si esto no tuviera nada que ver con la complejidad en absoluto? ¿Y si ello se debiera simplemente al hecho de que en realidad estamos manejando un Σfenómeno, donde un número infinito de causas, estímulos, objetos y procesos, tanto naturales como artificiales (hechos por el hombre) provocan la falsa impresión de que todos los avistamientos proceden de un mismo y único principio?
No podemos olvidar que a los ovnis se les adjudicó un origen extraterrestre por parte de la prensa y de escritores poco rigurosos (teoría ésta que sustenta actualmente la mayoría de los ufólogos) mucho antes de que se estudiaran académicamente. Incluso la popular forma y concepto de “platillo volante”, que dio forma a millones de informes en los años siguientes, pudo haber sido originalmente confundida y ser producto erróneo de redactores de titulares (2).
Vallée, cuyos primeros trabajos inspiraron mi dedicación personal y enfoque al estudio de los ovnis, ingeniosamente aboga por una "plataforma de datos discriminados y calibrados." Yo sería el primero en compartir mi propia base de datos FOTOCAT (3) con tal repositorio. Pero el problema clave aquí es la discriminación. Más allá de la sencilla criba preliminar de aviones, estrellas y planetas, globos sonda, bólidos, reentradas, lanzamientos de misiles y demás, debería acordarse un cribado de segundo nivel. Y es aquí ya donde la ideología o las creencias comienzan a afectar el proceso.
Como yo mismo he recorrido el camino que va desde la expectativa al escepticismo (de mente abierta), sé de primera mano de lo que estoy hablando. Es una especie de chip intelectual que uno debe cambiar: pasar de imaginar que las palabras (y creencias) de los testigos reflejan con fidelidad la realidad de una observación determinada, a la convicción de que la barra de error en el testimonio de los testigos es muy larga. La sorpresa, el miedo, los sentidos falibles, la imaginación, la propensión a inventar cuentos chinos, la búsqueda de publicidad o notoriedad, llámese como se quiera, pueden producir historias intrigantes que de ninguna manera describen lo que realmente ocurrió. Pero aquí emerge la gran línea divisoria. Un conductor de la ambulancia no confundiría la Luna con un ovni (4). Un reputado científico no se inventaría un encuentro cercano (5). Un experimentado piloto de avión no malinterpretaría objetos voladores convencionales (6-9). Un militar nunca trucaría una fotografía ovni  (10). Pero eso es lo que oímos diariamente, tanto por parte de ufólogos fanáticos, creyentes o crédulos como de estudiosos con formación y orientación científica. Es algo que no pueden admitir, en abierta contradicción con su adhesión al mantra universalmente establecido de que "la mayoría de los avistamientos son explicables." ¿Cuál es el completo y auténtico rango de error en la observación y conducta humana asociadas a las observaciones de ovnis? Esto representa el núcleo del problema porque la evidencia muestra que gente normal y corriente cuenta historias inventadas, engaña y embauca a otras personas, así como que gente bien entrenada en sus profesiones confunde y malinterpreta objetos o fenómenos naturales mucho más a menudo de lo que cabría esperar. Cuando finalmente te das cuenta de que esta no es una pregunta retórica, entonces tu mente es capaz de contemplar los avistamientos desde otra longitud de onda y los informes empiezan a caerse uno tras otro como un castillo de naipes. Y los informes de platillos volantes parecen simplemente un epifenómeno asociado a un determinado modo mental.
Así que, después de todo, volvemos al clásico axioma informático Garbage In, Garbage Out. ¿Cómo se cuantifica la fiabilidad de un profesional de alto nivel que informa de una abducción? ¿Cómo se clasifica un evento que termina siendo la estrella sirio? No es algo que yo precisamente deje de lado, cuando he trabajado activamente en la definición de estándares en este sentido (11), habiendo elaborado un sistema adoptado en la actualidad por la mayor organización ufológica del mundo, la estadounidense MUFON (12).
Hoy en día, cuando hemos recopilado datos suficientes y se han publicado sobre ellos multitud de trabajos de investigación, tenemos los medios y el conocimiento para reevaluar los patrones encontrados en el pasado. La "ley horaria" ha demostrado no ser más que una consecuencia de la combinación de hábitos sociales y condiciones de observación (13) y la "relación inversa" entre los informes de ovnis y la densidad de población, tal y como se expuso inicialmente, es un modelo incorrecto (14).
Pero estoy de acuerdo con Vallée en que el progreso requiere bucear en las principales bases de datos, y también en que la búsqueda de patrones debe ser una de las tareas más importantes del estudio OVNI/UAP del siglo XXI. Pero los patrones deben compararse sistemáticamente con una base de datos de casos resueltos para probar su originalidad y solidez, es decir, comprobar el problema de la indiscernibilidad (15).
En la ciencia moderna podemos encontrar ensayos que muestran resultados diferentes cuando se trabaja sobre el mismo conjunto de datos en bruto, pero los resultados rara vez son opuestos. Por el contrario, esto es exactamente lo que pasa en la ufología. A pesar de manejar fundamentalmente el mismo tipo de informes (nadie está en desacuerdo sobre la universalidad de las denuncias ovni), el estudioso francés J.F. Boëdec concluye que la información apunta "a un fenómeno nuevo con patrones estables, independientes del autoengaño grupal" (16), mientras que de mi propio estudio de más de cuatro décadas se infiere que, probablemente, no es un fenómeno genuino, sino un sumatorio de explicaciones más o menos banales, inmersas en un universo caótico de datos donde los malentendidos y la inadvertencia juegan un papel significativo. La ausencia de datos verificados y la recogida de datos distorsionados pueden explicar los casos no resueltos.
Hay otra diferencia fundamental en las formas de funcionar de la ciencia y la ufología. En ciencia se muestra un conjunto de hechos y se propone una hipótesis para racionalizarlos, la cual sigue siendo válida hasta que nuevos hechos la contradicen y aparece otra que la sustituye. A través de un enfoque científico, cuando analizamos los informes de ovnis y proponemos una hipótesis (Venus, una aeronave, la Luna, una reentrada, fotografías trucadas, etc.), tratamos de demostrar que ésta es la más adecuada o al menos que es una hipótesis coherente para explicar un suceso (ayudados por datos astronómicos, información aeroespacial o análisis técnicos). La mayoría de ufólogos escogen un enfoque  diferente que ‒en lugar de ver los informes de ovnis como "anomalías" neutras, una posición que puedo aceptar‒, asumen que los informes de ovnis son ejemplos de astronaves procedentes de las estrellas, de universos paralelos, viajeros del tiempo, etc., pero esto se presenta sin ningún tipo de verificación, que no sea una especulación o esperanza personal. (Naturalmente, esto no tiene nada que ver con el concepto generalmente aceptado por la comunidad astrofísica de la alta probabilidad de vida extraterrestre en el universo).
Para mí, y esto no es una idea preconcebida sino una conclusión empírica, la ufología debería centrarse en los testigos oculares, no en las declaraciones que ellos nos hacen. En el estudio de fotografías ovni, por ejemplo, esto resulta muy evidente. Examinamos un relato y una foto. Después de mucho trabajo en el análisis del presunto avistamiento, nos damos cuenta de que la imagen no está relacionada con ninguna observación visual, ya que resulta ser sólo una imagen accidental, un defecto de la película o algún tipo de trucaje que expertos en fotografía pueden revelar. Trabajamos en un campo en el que el testigo es a la vez el instrumento de medida y la fuente de presentación de informes, siendo mayormente subjetivo. Somos culpables ‒después de tantos años‒ de no haber apreciado suficientemente el papel clave desempeñado por el observador, repleto de factores que le condicionan.
Vallée todavía conserva energía y optimismo sobre el futuro de la investigación. Yo mantengo la misma energía pero soy pesimista, aunque ciertamente dispuesto a desarrollar bases de datos, organizar la información y comprobar hipótesis. Pero, siendo realistas, ¿cómo podemos acordar un proceso definitivo de discriminación? Vallée sugiere que un grupo internacional de estudiosos con experiencia cree nuevas estructuras de datos. En esta fase, mi cooperación es plena y mis recursos están totalmente disponibles. En resumen, la estrategia de Vallée (2014) implica reexaminar al completo el fenómeno OVNI/UAP y abarca una revisión de arriba debajo de la historia de la casuística ovni. Sería un trabajo que haríamos nosotros mismos (con nuestros prejuicios e ideas subyacentes), una labor que a buen seguro superará nuestras vidas. ¿Es ese un escenario realista? Pero, ¿hay otras estrategias alternativas?
Estrategia Selectiva
Ofrezco una estrategia alternativa y, creo, más viable. Seleccionemos los ~100 mejores y más documentados (o potencialmente documentables) casos de todo el mundo de anomalías aéreas o a nivel del suelo, que describan fenómenos cuyas características parezcan desafiar los conocimientos actuales, que apunten a una visita extraterrestre o sugieran una alteración en el continuo espacio-tiempo. Busquemos científicos en la universidad, la industria, el gobierno o los ejércitos que tengan la experiencia y voluntariedad para investigarlos en profundidad. O financiemos un fondo para reembolsar su trabajo (mediante micro-financiación colectiva ‒crowdfunding‒ u otra forma). No sería un comité al estilo del de la Universidad de Colorado sino un gran grupo de profesionales de varios países contratados para que inviertan sus mejores capacidades en el análisis de los sucesos de mayor extrañeza. Serían científicos y eruditos sin relación previa con la investigación ovni e independientes. Aunque con un alcance limitado, esta alternativa me parece más práctica que la estrategia de Vallée porque ‒si se cuenta con los fondos precisos‒ el misterio podría quedar resuelto en un plazo máximo de 10 años, lo suficientemente cercano para que la mayoría lo podamos ver finalizado.
El papel del grupo de investigadores experimentados que Vallée describe sería muy importante en esta estrategia, en dos áreas principales: (a) la coordinación de todo el programa y (b) la preparación de una síntesis de toda la bibliografía generada sobre este tema, enfocada a hallazgos científicos y objetivos.
Algunos de nosotros ya hemos llegado a conclusiones provisionales o definitivas después de un estudio de décadas. Nos puede satisfacer personalmente, pero estoy convencido de que a muchos también les gustaría ver una solución globalmente aceptada para el enigma OVNI/UAP, ya sea como la manifestación de un contacto con inteligencia extraterrestre, o como un mito social carente de ninguna base física. En su magnífico trabajo, Vallée escribe: "la ufología no tiene ontología." Pero ¿y si en su lugar ocurre que "la ufología no tiene sustancia"? Se ha informado sobre fenómenos OVNI/UAP por lo menos desde 1947. La ciencia institucional ha descartado los ovnis. Muchos gobiernos han desclasificado sus archivos y los han entregado a los aficionados. Los militares han anunciado que este tema tampoco es suyo. Como recomienda Vallée, es el momento de diseñar una nueva estrategia para evitar 70 años más de ignorancia y frustración. Creo que es necesario un debate mundial con el fin de impulsar la estrategia óptima.
Valencia (España), febrero de 2015.
Referencias
(2) Herbert Strentz, A Survey of Press Coverage of Unidentified Flying Objects, 1947-1966 (disertación de doctorado en Periodismo), Northwestern University (Evanston, Illinois), junio de 1970.
(3) Gestionado por Vicente-Juan Ballester Olmos, FOTOCAT es un catálogo informatizado de observaciones OVNI/OVI a nivel mundial que incluyen la toma de imágenes en fotografía, cine, video o soporte digital. Una hoja de cálculo Excel contiene cerca de 12.000 registros (con 27 columnas de datos por entrada) para sucesos ocurridos (salvo excepciones por país o tema) hasta el 31 de diciembre de 2005. Este índice de caso se complementa con un archivo físico de la documentación escrita. Véase http://fotocat.blogspot.com.es/
(4) Juan Carlos Victorio Uranga,” Ambulancia "perseguida" por un extraño fenómeno aéreo”, http://misteriosdelaire.blogspot.com.es/2006/08/ambulancia-perseguida-por-un-extrao.html
(5) Irwin Wieder, “The Willamette Pass Oregon UFO Photo Revisited: An Explanation”, Journal of Scientific Exploration, Vol. 7, Nº. 2, 1993, pp. 173-198.
(6) H.H. Nininger, “Air Pilots and ‘Meteor Hazards’”,
(7) James Oberg, “Case Studies in Pilot Misperceptions of UFOs”,  
(8) GEIPAN, “Reentrée Atmosphérique 5 Novembre 1990”,
(9) Manuel Borraz Aymerich, “Venus, tráfico no identificado”,
(10) “North Mountain Summer 1966”, en Scientific Study of Unidentified Flying Objects, Daniel S. Gillmor (editor), E.P. Dutton & Co., Inc. (New York), 1969, pp. 270-273,
(11) Vicente-Juan. Ballester Olmos y Miguel Guasp, “Standards in the Evaluation of UFO Reports,” en The Spectrum of UFO Research, Mimi Hynek (editor), J. Allen Hynek Center for UFO Studies (Chicago, Illinois), 1988, pp. 175-182. Véase también:
(13) Julio Plaza del Olmo, "Modeling the law of times", Journal of Scientific Exploration. Aceptado para publicación (2015).
(14) Julio Plaza del Olmo, "A review on the relation between Population density and UFO sightings", Journal of Scientific Exploration. En revisión (2015).
(15) Denys Breysse, “La durée des Phénomènes ovni: aide à la discernabilité”, OVNI- Presence, 32, 1984-1975, pp. 22-34.
(16) Jean-François Boëdec, “Les Études Localisées de PAN”, CAIPAN Workshop, Poster No 28 (París), julio de 2014.
Agradecimientos
A Julio Plaza del Olmo y a Martin Shough por sus acertados comentarios.
Para referenciar este trabajo formalmente, cítese el siguiente enlace:
© Vicente-Juan Ballester Olmos Link

THE FUTURE OF UFOLOGY - by Vicente-Juan Ballester Olmos


Our dear friend and distinguished colleague Mr. Vicente-Juan Ballester Olmos --a UAPSG-GEFAI Member-- just sent a new article he wrote about The Future of Ufology.

We gladly reproduce his work and we urge our readers to make comments and send them to us to be published here.

THE FUTURE OF UFOLOGY
By Vicente-Juan Ballester Olmos
In the July 2014 CAIPAN workshop organized by GEIPAN (French CNES), Dr. Jacques Vallée delivered an interesting lecture entitled “UAP: A Strategy for Research” (1).  Vallée presented a good historical background to UFO databases as a basis to develop a number of future avenues of research. [UAP: Unidentified Aerospace Phenomena]
I would like to make some comments on this paper. The first is a general one: it highlights that after 68 years of modern UFO history, we do not know anything about the nature of an alleged UFO/UAP phenomenon. At this day, we are still starting from zero, because all basic questions regarding the phenomena are open and none is yet resolved, as Vallée points out by outlining a list of crucial “unanswered questions” that appertain to key topics like search for patterns, physics of the phenomenon, geography, socio-cultural impact, effect on human witness, and methodology & epistemology.
Is it ‒as Vallée proposes in the section “Obstacles to Analysis”‒ because “the phenomenon has demonstrated a level of complexity that challenges analysis and even rational description”? Or is it –my view– because there is not any genuinely new phenomenon in progress? It is evident that we can attest a failure in finding either long-lived statistical constants or admissible extraordinary evidence (material, recorded or observational) for a brand new type of physical or para-physical entity manifesting in our environment. What if UFOs were something more linked to our inner world than to the outer world? What if this wouldn’t have to do with complexity at all? What if it were simply due to the fact that we are actually handling a ∑phenomenon, where an infinite number of causes, stimuli, objects and processes, both natural and artificial (man-made) conjure up the false impression that every sighting belongs to a unique whole?
We cannot forget that UFOs were tagged as extraterrestrial by press and paperback authors (a theory currently accepted by most ufologists) long before it was academically studied. Even the popular flying saucer form and motif that shaped millions of further reports may have been originally wrong, created by headline writers. (2)
Vallée, whose early work inspired my personal dedication and approach to the UFO study, cleverly advocates for a “platform of screened, calibrated data.” I would be the first to hand my own FOTOCAT databank (3) to any such repository. But the key problem here is the screening. Beyond the preliminary, simple discrimination of aircraft, stars & planets, balloons, fireballs, reentries, missile launches and so forth, we should agree on a second-level screening. And here is where ideology or belief commences to affect the process.
As I have walked myself the route from expectancy to open-minded skepticism, I know firsthand what I am talking about. It is sort of an intellectual chip you must change: from imagining that the witness words (and beliefs) truly reflect the reality of a given observation, to the conviction that the error bar in the witness testimony is very long. Surprise, fear, mistaken senses, imagination, tall tale propensity, publicity seeking, you name it, may produce intriguing stories that do not relate to what actually occurred. But here the big divide emerges. An ambulance driver cannot mistake a UFO by the Moon. (4) A well-established scientist cannot invent a close encounter. (5) Experienced airplane pilots cannot misinterpret flying objects. (6-9) A military man cannot fake a UFO photograph. (10) You hear that both from fanatic, gullible and credulous ufologists and from scientific-oriented students. They cannot admit it, in contradiction to their adherence to the recognized mantra that establishes that “most sightings are explainable.” What is the real full range of observational error and human conduct associated to UFO sightings? It represents the core of the enigma because the evidence shows that sane, sober people spin tales, fool and deceive fellow humans, and that well-trained people misinterpret unexpected objects or natural phenomena much more often than might be imagined. When you finally realize that this is not a rhetorical question, then your mind is able to contemplate sightings under another wavelength, and reports start to fall one after another as a house of cards. And flying saucer reports look like just an epiphenomenon associated to a certain mental mode.
So we are back to the old GIGO anthem, after all. How do you quantify reliability for a top professional who reports an abduction? How do you class an event that ends up being the star Sirius? Not something I dismiss, as I was one who actively worked on defining standards in this regard (11), a system presently adopted by the largest UFO organization in the world, the US-based MUFON. (12)
Nowadays, when enough data have been acquired and many research papers have been published on them, we have the means and the know-how to reevaluate past patterns. The “law of the times” has proved to be nothing but a consequence of the combination of social habits and observation conditions (13) and the “inverse correlation” between UFO reports and population density, as initially designed, is an incorrect model. (14)
But I agree with Vallée that progress requires diving into the major databases, and also that the search for patterns should be one of the most important exercises in 21st century ufology/UAP study. Patterns need to be systematically compared with the IFO database to test their originality and robustness, i.e., checking the problem of indiscernibility. (15)
In modern-day science we can find papers showing different findings when working with the same set of raw data, but rarely opposite results. On the contrary, this is exactly what happens in ufology. By working fundamentally with the same type of reports (no one disagrees about the universality of UFO reporting), French colleague J.F. Boëdec concludes that the record points to “a novel phenomenon with stable patterns, independent of group delusion” (16), while my own study over 4 decades infers that probably there is not a new phenomenon but a summation of explanations within a chaotic universe of data where misunderstanding and inadvertence figure significantly. Absence of verified data and distorted data collection can explain the “unknowns.”
There is another fundamental difference between the ways science and ufology operate. In science one shows a set of facts and proposes a hypothesis to rationalize them. It remains valid until new events contradict it and a new one is revamped. Through a scientific approach, when we analyze UFO reports and propose a hypothesis (Venus, an aircraft, the Moon, a reentry, faked photographs, etc.) we try to demonstrate this is a suitable or at least a coherent hypothesis to explain the occurrence (assisted by astronomical data, space records, or technical analysis.) A different approach is taken by most ufologists who ‒instead of seeing UFO reports just as neutral “anomalies”, a stand we can accept‒ assume that UFO reports are examples of vehicles coming from the stars, a parallel universe, time travelers, etc. but this is presented without any kind of verification, other than a personal speculation or hope. (Nothing to do with the concept of the high probability of extraterrestrial life in the universe, generally endorsed by the astrophysical community.)
For me, and this is not a preconception but an empirical conclusion, ufology must be an eyewitness-centered research, not report-centered. In the study of UFO photographs, for example, this is quite evident. We examine a story and a picture. After lots of work on the analysis of the presumed sighting, we find out that the image is unrelated to any visual observation, as it turns out to be just an accidental image, a film flaw or some sort of fake that photography experts can reveal. We work in a field where the witness is both the recording apparatus and the reporting station, most is subjective. We are guilty ‒after so many years‒ of not having noticed the chief role played by the observer, full of conditioning properties.
Vallée is still energized and optimistic about the future of research. I am also energized but pessimistic, although certainly willing to develop databases, organize the information and check hypotheses. But, realistically, how can we agree on a definitive screening process? Vallée suggests that an international cadre of experienced students creates new data structures. At this stage my cooperation is full and my resources plainly available. In summary, Vallée’ strategy (2014) implies a complete re-examination of the UFO/UAP phenomena, it encompasses a full review of the history of UFO events from top to bottom, a job to be done by ourselves (with our biases and emerging ideas), and a job that will exceed our own life-times. Is that a realistic scenario? But are there any other alternative strategies?
The Selective Strategy
I offer an alternate, more viable strategy. Let us select the best ~100 worldwide instances of well-documented or potentially documentable air or ground-level anomalies that describe a phenomenon whose features seem to defy current knowledge, point to an alien visitation or suggest an alteration in the space-time continuum. Let us look for scientists in the Universities, the Industry, the Government or the Military who have the expertise and volunteer to investigate them in depth. Or finance a fund to reimburse them for the job (crowdfunding or other.) Not any Condon-styled committee but a contracted large group of professionals based in several countries who invest their best capabilities in analyzing hard-core cases. Scientists and scholars unrelated to UFO research and independent. Although limited in scope it seems more practical than Vallée’ strategy because ‒if funds are in place‒ it could be resolved in a maximum of 10 years, soon enough for many of us to see.
The role of the cadre of experienced researchers Vallée described is paramount in this project, in two main areas: (a) the coordination of the whole program, and (b) to prepare a synthesis of all written bibliography generated on this topic, focused on scientific and objective findings.
Some of us have already reached tentative or final conclusions after a long-term study. It can satisfy us personally but I am convinced that many would also like to see a globally-accepted solution to the UFO/UAP enigma, either as the manifestation of ETI contact or as a social myth with no physical basis.  In his noteworthy paper, Vallée writes: “Ufology has no ontology.” But what if “Ufology has no substance” instead? UFO/UAP phenomena have been with us at least from 1947. Mainstream science has dismissed it. Governments have released their past classified archives to the amateurs. The Military announced it is not their cup of tea. As Vallée recommends, it is time for designing a brand new strategy to avoid 70 more years of ignorance and frustration. I believe a global discussion is required in order to push the optimal strategy.
Valencia (Spain), February 2015.
References
(2) Herbert Strentz, A Survey of Press Coverage of Unidentified Flying Objects, 1947-1966 (a Ph.D. dissertation in Journalism), Northwestern University (Evanston, Illinois), June 1970.
(3) Managed by Vicente-Juan Ballester Olmos, FOTOCAT is a computer catalogue of worldwide UFO/IFO sightings including images been captured on film, picture, cine, video or digital format. An Excel spreadsheet contains almost 12,000 entries (27 data columns for every entry) for events occurred up to December 31, 2005 (with some national or theme exceptions.) An archive for paperwork documentation supports this case index. See: http://fotocat.blogspot.com.es/
(4) Juan Carlos Victorio Uranga,” Ambulancia "perseguida" por un extraño fenómeno aéreo”, http://misteriosdelaire.blogspot.com.es/2006/08/ambulancia-perseguida-por-un-extrao.html
(5) Irwin Wieder, “The Willamette Pass Oregon UFO Photo Revisited: An Explanation”, Journal of Scientific Exploration, Vol. 7, No. 2, 1993, pp. 173-198.
(6) H.H. Nininger, “Air Pilots and ‘Meteor Hazards’”,
(7) James Oberg, “Case Studies in Pilot Misperceptions of UFOs”,
(8) GEIPAN, “Reentrée Atmosphérique 5 Novembre 1990”,
(9) Manuel Borraz Aymerich, “Venus, tráfico no identificado”,
(10) “North Mountain Summer 1966”, in Scientific Study of Unidentified Flying Objects, Daniel S. Gillmor (ed.), E.P. Dutton & Co., Inc. (New York), 1969, pp. 270-273,
(11) Vicente-Juan Ballester Olmos and Miguel Guasp, “Standards in the Evaluation of UFO Reports,” in The Spectrum of UFO Research, Mimi Hynek (ed.), J. Allen Hynek Center for UFO Studies (Chicago, Illinois), 1988, pp. 175-182. See also:
(13) Julio Plaza del Olmo, "Modeling the law of times", Journal of Scientific Exploration. Accepted for publication (2015).
(14) Julio Plaza del Olmo, "A review on the relation between Population density and UFO sightings", Journal of Scientific Exploration. In review (2015).
(15) Denys Breysse, “La durée des Phénomènes ovni: aide à la discernabilité”, OVNI- Presence, 32, 1984-1975, pp. 22-34.
(16) Jean-François Boëdec, “Les Études Localisées de PAN”, CAIPAN Workshop, Poster No 28 (Paris), July 2014.
Acknowledgements
Thanks are due to Julio Plaza del Olmo and Martin Shough for their useful comments.
For formal reference purposes, this paper is to be linked as follows: